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SOCIEDAD

Más allá del cupo laboral trans: iniciativas de inclusión en la Argentina

Tras la implementación del cupo laboral Travesti Trans en el Senado, Argentina se posiciona como pionera de la diversidad sexual en Latinoamérica.

La Ley de Identidad de Género, promulgada en el año 2012, le permitió a Thomas poder cambiar su nombre en el DNI. Él siempre se percibió varón. Ahora, un decreto que establece un cupo laboral trans en la administración pública le abre las puertas para poder tener un trabajo formal.

«Si bien Argentina es pionera en un montón de derechos, no es gratuito. Viene a costa de muchas muertes en nuestro colectivo», recuerda a la Agencia AFP Thomas Casavieja, de 32 años, al considerar el decreto como una reparación histórica.

El decreto firmado por el presidente Alberto Fernández garantiza un mínimo del 1% de la totalidad de cargos y contratos en la administración pública nacional para personas travestis, transexuales y transgénero.

«Existe en nuestra sociedad un patrón sistemático de desigualdad que somete particularmente a las personas travestis, transexuales y transgénero a una cadena de exclusiones y discriminación», dijo la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta al justificar la iniciativa.

Para acceder a estos cargos no es requisito que los postulantes hayan realizado la rectificación registral del sexo ni el cambio de nombre o imagen en el documento.

Aunque Argentina abrió camino en América Latina con leyes como la del matrimonio igualitario (2010) e Identidad de Género (2012), la discriminación hacia la comunidad LGBT+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, Travestis y Transgénero) persiste. En el primer semestre de este año se registraron 69 crímenes de odio, según el Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo.

«El colectivo LGBT+ es uno de los más vulnerables y de los que sufren más desigualdades aquí y en toda América Latina», subraya Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación, reconocida activista y funcionaria trans.

El promedio de vida de las personas transgénero, transexuales y travestis en Argentina es de 40 años, según precisó el decreto, mientras en el resto de la región, de 35, según la CIDH. 

«Esos cinco años que ganamos de vida son el resultado de luchas sociales. En este contexto, el cupo es un paso histórico», afirma Rueda.

– Visibilizar la diversidad –

A punto de formalizar su ingreso al Banco Nación, la mayor banca pública del país, Thomas siente que su vida dará un giro.

«Trabajar en el banco es la oportunidad de cambiar mi realidad, pero también la de clientes y compañeros de trabajo. Es fundamental que empecemos a transitar estos espacios, porque lo que no se visibiliza no existe», afirma.

Según estudios de colectivos LGBT, más del 80% de la comunidad trans sobrevive de la prostitución, en situación de pobreza y bajo maltrato social e institucional.

«Más allá de lo simbólico está lo concreto: tener una jubilación, una obra social (seguro médico), pero también compañeros y compañeras que se preocupan por uno y acompañan», destaca Thomas.

Casado y con planes de formar una familia, considera que hace falta «un cambio cultural y social que no tiene que ver con leyes sino con paradigmas».

– «Desabrazos» –

Susy Shock, escritora, cantante y docente trans, aplaude el cupo, pero no se conforma.

«Se celebra, pero que salga por decreto no es la panacea», afirma al pronunciarse en favor de una ley integral que espera su debate parlamentario.

Como Thomas, Susy entiende que la integración de la diversidad es un camino cultural y no legal. Y en su activismo se aferra al arte como herramienta.

Pese a las restricciones por la pandemia, Susy canta bagualas desde un escaparate de un centro cultural mientras del otro lado del vidrio los transeúntes se vuelven un público ocasional.

«Nosotras generamos inclusión sin ninguna alharaca», afirma. «Estamos las ‘travas’ mezcladas con otras personas, esa es la diversidad, no para cubrir el ‘cupito’ y que se sientan inclusivos», ironiza.

En su filosofía, lo que falta es el abrazo social a la diversidad.

«Mi comunidad viene a demostrar esa falta de abrazo: el papá y la mamá que no te quieren, primero; la policía que te persigue; el Estado que te ningunea, que no te da un espacio. Situaciones que son desabrazos», enumera.

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