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Siria Foto Pixabay

MUNDO

Siria, donde las balas no distinguen entre refugiados, hospitales y niños

Las bombas y las balas arrasan con todo en territorio sirio.

El interminable bombardeo sobre Siria ya no tiene rincones donde no arrojar bombas o gatillar ametralladoras. Los temibles bombardeos aéreos rusos y del gobierno sirio empujan a la fuerza a miles de civiles, sobretodo en el noroeste sirio, donde los ataques no distinguen entre los campos de refugiados, los hospitales, los depósitos de medicina o los sitios donde hay ancianos, mujeres y niños.

Al mismo tiempo, de acuerdo a las fuentes locales, al sur de Idlib hubo al menos 130 incursiones desde el aire, y desde ayer se contabilizaron más de 250 barriles-bomba, una especie de cilindros repletos de explosivos y esquirlas metálicas que tienen un altísimo poder de destrucción. Para tomar dimensión del escenario, la supuesta campaña «antiterrorista» forzó el amontonamiento de más de tres millones de civiles. Esto, para las Naciones Unidas, se trata «claramente» de bombardeos devastadores sin medición alguna desde comienzos de 2018.

Diversas fuentes sanitarias locales aseguraron que varias clínicas, hospitales de campo y dispensarios médicos fueron completamente destruidos por los bombardeos, que localizaron en la mira los campos de refugiados, los alrededores y nunca se encargaron de analizar detenidamente no afectar a las construcciones que no son militares.

A nivel internacional, se espera en Ginebra un encuentro entre el mediador de la ONU para Siria, Geir Pedersen, y una delegación de la oposición siria en el exilio, apoyada por Estados Unidos, la Unión Europea, y otros países filo-occidentales, donde se debatirá cómo intentar abandonar las negociaciones estancadas y que no lograron desbloquear las negociaciones entre representantes de Moscú, Irán, Turquía, el gobierno de Siria, la oposición y las Naciones Unidas.

Acusación contra Cascos Blancos

De todo podemos escuchar cuando se hacen denuncias sin sustentos, pero en Rusia insisten con un tema muy delicado: los Cascos Blancos se dedicaban a la extracción forzada de órganos humanos en Siria. Así lo afirmó Maxim Grigóriev de la Cámara Pública de Rusia en la Embajada de Rusia en Washington.

«Una cantidad significativa de evidencia nos permite concluir que los centros de los Cascos Blancos fueron un elemento clave en el sistema de incautación forzada de órganos», remarcó Grigóriev, citado por el periódico ruso Vzglyad, en una conferencia de prensa en la Embajada de Rusia en Washington. Sentado al lado del embajador de Rusia en territorio estadounidense, Anatoli Antónov, Grigóriev presentó su informe ‘Los Cascos Blancos: cómplices de terroristas y agentes de desinformación’.

¿Cómo puede ser cierto esto? Según su denuncia, en Alepo se concretaron docenas de casos similares, principalmente las mujeres y los niños que tenían más probabilidades de ser víctimas de la extracción de órganos. Grigóriev, director de la Fundación para el Estudio de los Problemas de la Democracia, con sede en Moscú, publicó su investigación sobre las actividades ilegales de los Cascos Blancos en Siria.

Según testimonios de familiares de víctimas y de hasta exmiembros de los Cascos Blancos, esta investigación comprueba que en Siria funcionó un sistema de extracción forzada de órganos humanos similar al sistema famoso de Kosovo.

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