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¿Quemar biomasa da vida a los bosques?

Su aporte es exponencial, pero pocos países la explotan.

Podría ser paradójico o poco claro para el que no lo entiende, pero la biomasa forestal es básicamente uno de los principales recursos que esconden los bosques. Un claro caso de esto es España, un país de avanzada en materia renovable que hasta el momento apenas logró utilizar el 40 por ciento de los bosques de Cataluña para generar biomasa. Allí, cada año crecen 3 millones de metros cúbicos pero sólo se extraen poco más de 1 millón.

Así lo indican desde el Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC): “El problema de no aprovechar este recurso es que se genera una carga de biomasa muy peligrosa. Aquí el problema no es la deforestación, como en la Amazonia, sino el crecimiento incontrolado del bosque”. En los últimos años creció exponencialmente el uso de biomasa para la calefacción, tendencia en plena expansión en Europa pero casi nula en América Latina.

Al menos en el caso español, cada vez los usuarios cuentan con equipos más avanzados que los induce a relacionarse con esta nueva forma de generar y consumir energía. En cuestión de números, la biomasa es la fuente renovable que más puestos de trabajo crea por unidad producida y reduce en grandes proporciones sus valores en comparación con los derivados del petróleo. Además de ser natural y renovable garantiza un abastecimiento regular y constante.

En cuanto al medio ambiente, los más de 27.000 equipos de biomasa permitieron el ahorro equivalente de más de 176 millones de litros de gasoil el año pasado y evitaron la emisión de 469.000 toneladas de CO2. Esto, multiplicado por todos los países que inviertan en este desarrollo, aporta grandes beneficios.

Y por casa cómo andamos

Cada país vive realidades diferentes, y si hablamos de cuestiones relacionadas a la energía, puede haber mucha disparidad por ejemplo a la situación en África, en América o en el centro de Europa. Con la llegada de la temporada de invierno en Argentina, por ejemplo, pagar el gas natural conlleva cada vez más porción de los suelos, y hasta el momento no hay una alternativa posible a la calefacción por gas natural.

Del otro lado del Atlántico, en España, la producción del pellet doméstico se ha triplicado desde 2012 y ha evolucionado en función del progresivo incremento de la demanda, con cifras récord de ventas desde 2014 y que este año alcanzará las 650.000 toneladas. Es decir, su uso en los hogares es cada vez mayor en pos de la calefacción por gas. Sin embargo, la realidad de un país europeo está a años luz de uno en Argentina.

En septiembre se llevará a cabo la Conferencia Internacional del Mercado del Pellet Doméstico (CIMEP), en el marco de EXPOBIOMASA’19. Allí se conocerán las tendencias del mercado en los principales países productores como Portugal, Rusia, Canadá y Polonia y en aquellas naciones donde su consumo ingresó de lleno en los hogares además de los comercios e industrias.

Al menos en España, la producción nacional de pellet no se detuvo nunca ni paró de crecer desde 2012 a la fecha y se espera alcanzar y superar todos los récord con 1 millón de toneladas para 2021. Así como en el comercio y la industria nunca detuvieron su crecimiento, el uso personal también fue y es muy aceptado como método de calefacción renovable en pos del uso convencional a gas.

En Argentina, la distancia es abismal. Con la llegada del invierno en todo el territorio argentino, calefaccionar nuestra casa hoy lleva a tener un estricto control del consumo porque eso, a fin de mes, se traducirá en una tarifa que posiblemente nos traiga un dolor de cabeza. Hoy, más aún, donde rige un aumento en las facturas de gas pero que se pagarán efectivamente con el arribo del verano. Es decir, pagaremos más caro el consumo dentro de unos meses, pero el incremento ya está.

Ante posibles alternativas, muchas no hay, aunque en el resto del país están avanzando más con la instalación de estufas a pellets, en ocho estaciones del interior provincial donde se dio inicio a un proyecto piloto que busca aprovechar los recursos forestales como fuente de energía, según cita el sitio especializado Argentina Ambiental. ¿Con qué objetivo? Producir a escala en Esquel y distribuir a las localidades más alejadas, en este caso en la provincia de Chubut.

Según la web del sector, “la empresa estatal de energía Petrominera Chubut impulsa un proyecto para la producción y comercialización de pellets de madera para uso energético en la provincia. Se trata de biomasa forestal, procesada y secada, que se utiliza como combustible sólido para calefacción, siendo una fuente de energía renovable, económica, segura y eficiente”. Chubut, en el sur del país, registra temperaturas bajo cero.

Como parte de una prueba piloto, la petrolera provincial instaló estufas a pellets en las estaciones de servicio de la red PetroChubut, ubicadas en varias localidades y hasta ahora los resultados son más que alentadores. Además, la idea es que la cadena comercial esté al alcance de los pobladores en las localidades más aisladas para calefaccionar los hogares con mayor eficiencia, menos peligros y un mayor ahorro.

De acuerdo a Argentina Ambiental, “la intención es avanzar sustentablemente en el proyecto y definir con la Municipalidad un esquema de trabajo conjunto que permita transformar el chip, en aserrín y ese aserrín en pellet, para luego poder distribuirlo desde las estaciones. Además se vislumbran proyectos de calefacción comunitaria en Esquel, mediante consorcios de vecinos”.

A diferencia de otros sistemas de calefacción, el pellet permite una combustión eficiente y limpia y permite un mayor ahorro. Se trata de una fuente de energía económica, sustentable y renovable y, aunque aún no tiene popularidad en el sector residencial, es un sistema de calefacción que se presenta como una solución ante la crisis energética de los pueblos del interior que no poseen conexiones de gas natural.

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