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El Intransigente

VIDA & ESTILO

Los encantadores objetos imperfectos de Carolina Iotti

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El Intransigente entrevistó a la bailadora, con diez años interviniendo cerámicas.

Carolina Iotti cambió los escenarios y el tango por el dibujo y la cerámica. Aunque parezca extraño pasar de una cosa a la otra, su relación con el diseño y el color se produjo antes de convertirse en una bailarina prestigiosa. La transformación es otra manera de expresar su vocación artística. Con ella, El Intransigente conoce su historia y cómo surgió la idea de crear Imperfecto Iotti, con impecables piezas de decoración y objetos funcionales para el hogar y distintos espacios.

EL INTRANSIGENTE: ¿Qué lleva a una bailarina de tango a adentrarse en la cerámica y el diseño?
CAROLINA IOTTI: Antes de dedicarme al baile, estudiaba dibujo con un gran maestro argentino, Hermenegildo Sábat. Yo iba a seguir ilustración hasta que todo se me cruzó y apareció el tango, que es una disciplina muy generosa. Al año ya estaba viajando y trabajando en el exterior, hace aproximadamente veinte años. La parte de la ilustración y el dibujo, que tanto me gustaba, quedó postergada. Además, vengo de una familia de sastres donde el diseño y lo textil hizo que siempre estuviera rodeada de esas estéticas.

EI: ¿Cuál fue el punto de ruptura con el tango?
CO: A los 45 años ya no estaba contenta con lo que hacía y empecé a buscar una manera para reinventarme. Estudié fotografía, fui a un taller de joyería, empecé a pintar por mi cuenta y, un día, durante un taller de cerámica, me invitaron a pintar mi propia vajilla y me quedé fascinada. Se van a cumplir diez años de eso.

EI: ¿Cómo surgió Imperfecto Iotti?
CO: Tiene que ver con el nivel de exigencia familiar con el que yo crecí. Estaba rodeada de mucho arte, todos los objetos eran de diseño y había presión sobre el talento y la perfección. De alguna manera, pienso que por eso no me animé antes a acercarme a mi parte artística, al no tener esa seguridad plena. Cuando decidí dedicarme a la cerámica, me pareció perfecto usar “Imperfecto”. “Iotti” es un homenaje a mi abuelo sastre. En el 2010 comencé.

EI: ¿Cómo desarrollás tus piezas?
CO: No tengo nada pautado. Las ideas aparecen en el momento menos pensado. Eso sí, tengo una rutina de mucho trabajo, de seis o siete horas por día. Me inspira mucho la arquitectura, lo textil y siempre estoy con los ojos abiertos. No tengo un método específico.

EI: Aunque hay series de colores, en tus piezas predomina el blanco y el negro. ¿Por qué?
CO: Fueron casi ocho años de trabajo con ellos. El color no me resultaba fácil de emprender y me sentí mucho más segura y encontrando una impronta con el blanco y negro. Lo veía como un aspecto importante para diferenciar mi marca. Luego vi las limitaciones y surgió el deseo de sumar algo distinto. Ahí apareció el color.

EI: ¿Cuál es el fin de tus creaciones?
CO: Lo más lindo es que sean utilitarias. Tengo un par de objetos pero, generalmente, diseño piezas útiles que, si querés, las usás como objetos. Me parece divertido que cada persona tenga la libertad de hacer lo que quiera con lo que se lleva de acá; que además es único, hecho y pintado a mano. Los hago junto con un alfarero, Sebastián Díaz. Gracias a sus manos yo puedo, luego, pintar. Le envío el diseño, las medidas, las formas y él las reproduce. Después, yo hago el resto de la intervención.

EI: ¿Cuál es el valor de la decoración en la vida cotidiana?
CO: Para mí es fundamental porque me permite, en este mundo tan injusto y tremendo, pasarla mejor; me hacen bien personalmente. Pienso que no tienen que ser cosas de diseños o costosas. El hecho de pensar, hacer o tener algo que te haga bien en un rincón de tu casa, en el patio o en el jardín, es vital.

EI: ¿Qué encontrás en la cerámica y la pintura que no tenés en otra disciplina?
CO: En realidad, busco pasarla bien y divertirme con cada cosa que hago. Por eso cada pieza es única y la producción es pequeña. Voy yendo y viniendo con colores y estilos. Lo más divertido es cuando comienzo a armar las piezas, a ver cuáles colores uso. Nunca hablo de catálogo porque siempre hago una pieza distinta. Hago contenedores, vajillas, cuencos y objetos imperfectos, como los llamo.

EI: ¿Cuál es el mejor recuerdo que tenés asociado con el tango?
CO: El movimiento y el baile me apasionan. Esa posibilidad que me dio el tango de viajar y conocer el mundo no lo habría podido experimentar si no hubiese sido como bailarina de tango. No fue fácil. Yo trabajé en la Compañía Tango Argentino. Fue un momento muy importante de mi vida.

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