Conecta con nosotros

Hola, ¿Qué estás pensando?

El Intransigente

MUNDO

Riesgo ambiental: se duplicaron los crímenes contra los ecologistas

La violencia represiva contra defensores del medio ambiente se recrudeció.

Defender el medio ambiente ya puede ser considerado como una tarea de riesgo o, directamente, con riesgo de muerte. El número de activistas ambientales asesinados en el mundo se duplicó en los últimos 15 años, con una gran cantidad de víctimas entre los pueblos indígenas, así como activistas comunitarios, abogados y periodistas, cita la agencia ANSA según un estudio de la Universidad de Queensland, Australia.

Encomendado por el grupo ambiental internacional Global Witness, casi 1600 personas murieron entre 2002 y 2017 mientras realizaban tareas en defensa del medio ambiente. Al mismo tiempo, cerca de dos personas murieron cada semana mientras participaban del activismo ambiental en 2002, alcanzando las cuatro muertes por semana en 2017. De ello, se deduce que el estudio, guiado por Nathalie Butt de la Escuela de Ciencias Biológicas de la misma universidad, puso la señal de alarma en la competencia por los recursos naturales y la corrupción generalizada.

Ante esto, expresó Butt: «Hemos tratado de verificar si existe una correlación entre las muertes y la distribución espacial de los recursos naturales, pero la correlación surgió más bien entre las muertes y la corrupción de la legalidad». Uno de los países con mayor cantidad de víctimas fatales relacionadas al tema ambiental es Brasil, con la mayor cantidad de muertes hasta el 2017, principalmente relacionadas con actividades de tala en las selvas tropicales del Amazonas.

En 2018, el récord mortal se trasladó a Filipinas, con un aumento del 71% en los asesinatos de defensores del medio ambiente entre 2016 y 2017 bajo la presidencia de Rodrigo Duterte, y a su vez en Camboya hubo muchos episodios de personas que intentaban evitar la tala ilegal, asesinados por los militares, que gozan de menos controles cívicos y legislativos al momento de repudiar a militantes ecologistas.

La cuenta regresiva

La deforestación del Amazonas no da marcha atrás, porque en la gran porción de selva brasileña, de acuerdo a los registros del mes de junio, el desmatamiento creció un 60% respecto del mismo mes del año pasado, de acuerdo con el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPI). Así, la superficie arrasada el mes pasado fue de 762,3 kilómetros cuadrados, que es equivalente a la extensión de la ciudad de Belo Horizonte.

Básicamente, son los peores datos desde 2016, según indicó el organismo dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil. Según cita la agencia ANSA, “en los seis primeros meses de este año los incendios y las talas ilegales de bosques causaron la pérdida acumulada de 2.273,6 kilómetros cuadrados”. Días atrás, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó insólitamente “que no existe deforestación de la Amazonia y que existe una psicosis ambientalista que magnifica el tema”.

Así lo dijo durante la cumbre del G-20, en Osaka, Japón, donde habló del tema con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuele Macron, a quien invitó para que visite la Amazonia. Pero mientras las reuniones del mandatario latinoamericano tenían como uno de los temas desmitificar esto, toda una extensión de selva del tamaño de Belo Horizonte pasó al olvido en el pulmón verde más importante de todo el continente.

La semana pasada, Bolsonaro había indicado al arribar a Japón que Alemania tenía que aprender de Brasil en materia de política ambiental, al rebatir críticas formuladas por la canciller Angela Merkel. “Ellos -los alemanes- tienen mucho que aprender de nosotros sobre medioambiente”, declaró el mandatario a poco de aterrizar en Osaka para participar en la cumbre del G-20. Y agregó que estaba dispuesto a tener “una conversación clara” con Merkel.

Un día antes, la líder alemana había manifestado “gran preocupación las acciones del presidente” en materia de deforestación de la selva amazónica. Alemania es el principal financiador del Fondo Amazonia que desde hace una década ha aportado millones de dólares para mitigar el desmatamiento que, de acuerdo a los números concretos de los relevos sobre sus miles y miles de hectáreas, la destrucción de la selva no termina ni retrocede: avanza siempre.

El Intrasigente, República Argentina © Copyright 2020 // Todos los derechos reservados