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SALUD

Científicos descubrieron la relación entre una bacteria intestinal y los infartos

De esto podría surgir un medicamento para reducir la aparición del infarto

Un grupo de científicos italianos descubrieron la complicidad existente entre una bacteria del intestino, la Escherichia coli, en el infarto. Es decir, técnicamente, dicha bacteria se encuentra en la sangre de los pacientes y también en la arteria obstruida que luego causa el infarto. El European Heart Journal dio a conocer el hallazgo producto de una investigación sobre 150 personas.

Las investigaciones fueron encabezada por Francesco Violi, director de la Clínica Médica del Policlínico universitario Umberto I, y el descubrimiento podría llevar a una nueva fase en una de las complicaciones cardiovasculares más delicadas y mortíferas. Por ello, no descartan que este avance «pueda sentar las bases para una vacuna preventiva antiinfarto o para terapias selectivas destinadas a aplicarse en fase aguda».

Según detalla ANSA, «la mayor parte de los infartos se produce debido a la formación de un trombo que obstruye las coronarias, arterias que llevan sangre oxigenada y sustancias nutritivas al músculo cardíaco. Pero los mecanismos que están en la base del fenómeno no son totalmente claros todavía». Ante esto, Violi explica: «Nuestro estudio partió de la intuición de que algunas bacterias intestinales podrían tener un papel en el desarrollo del infarto. De aquí iniciamos un trabajo que duró más de cuatro años y descubrimos que pacientes con infarto agudo presentaban alteraciones de la permeabilidad intestinal y al mismo tiempo la bacteria escherichia coli en la sangre y las mallas del trombo».

«Nuestro descubrimiento es coherente con el de otros investigadores en Estados Unidos que hallaron diversas bacterias intestinales en la sangre de pacientes infartados», remarcó el científico que para arribar a la conclusión analizaron una muestra de 150 individuos, de los cuales 50 con infarto en curso, 50 personas con cardiopatías pero no infarto, y 50 individuos sanos.

Los investigadores analizaron el infarto en los roedores a quienes se les inyectó la bacteria intestinal, acción que «les permitió comprobar que es posible frenar el infarto a nivel experimental con una molécula inteligente que impide a la bacteria ligarse con un receptor de células inmunitarias específicas presentes en la formación del trombo». ¿Qué surge de esto? Un posible medicamento para suministrar en la fase aguda y frenar un posible infarto.

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