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ESPECTÁCULO

«Un oficial le puso una pistola en la cabeza» ¡La terrible historia que Marley prefirió callar mucho tiempo!

El conductor decidió ocultar parte de su historia por lo dramática que era.

Marley volvió a Telefe con un formato que tiene varios años pero que siempre es funcional, en especial, en temporadas de verano. Se trata de «El Muro Infernal» y varios espectadores ya se encuentran anotados para poder participar y estar junto al padre de Mirko. Para contar sobre esta revolución, el conductor estuvo junto a Santiago del Moro en ¿Quién Quiere ser Millonario? y dar más detalles del tema.

Sin embargo, la charla se fue desviando hacia los detalles más personales del papá de Mirko y poco a poco fue contando cómo fue su infancia y lo mucho que hizo su progenitor por él. «En casa siempre la plata alcanzaba hasta ahí, cuando yo repetí me sentía culpable porque no alcanzaba la plata para la escuela. Mi vieja era ama de casa y mi viejo instalaba aire acondicionados. No se iban de vacaciones, en vez de irse nos pagaban la escuela a mí y a mi hermano», expresó el conductor de Por el mundo.

Entonces agregó: «Mi padre invertía en educación porque él no la había tenido. Había hecho la primaria nada más. Nos decía que lo importante era la educación. Gracias a lo que ellos insistieron para que yo aprendiera alemán, francés, inglés, es que yo pude desarrollar mi carrera y ser lo que soy», remarcó más que agradecido por todo lo que le dieron y que años después terminó demostrando sus frutos.

«En el momento en que me empezó a ir bien en la televisión les di a los dos una tarjeta de crédito y le dije a mi papá: ‘te retirás ya, no trabajás más y a partir de ahora descansás’. Lo jubilé yo en cierto modo. Lo mejor que me dio la televisión es haberme dado varios años de que mi viejo pudiera disfrutar», concluyó Marley y agregó: «Nació en Alemania, era el mayor de seis hermanos. Él tuvo que tratar de escapar del régimen nazi. Un día me contó que un oficial nazi le había puesto una pistola en la cabeza porque él se había robado una papa para que comieran sus hermanos».

«Después, mi papá llegó con los hermanos a Paraguay, su mamá se muere y él se hace cargo de sus hermanitos. Era un adolescente de 16 años. Su vida fue muy dura. Después, en Argentina se armó su propia carrera y trabajaba mucho. Salía a las 8 de la mañana y volvía a las 8 y media o 9 de la noche. El no quería eso para nosotros», relató muy conforme de haberle podido devolver en vida un poco de todo lo que recibió en su niñez.

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