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Roberto García Moritán
Roberto García Moritán

ESPECTÁCULO

¿Cómo se conocieron Pampita y Roberto García Moritán? La confesión del empresario

El intérprete dio detalles de sus primeras conversaciones con la modelo y conductora.

Durante la jornada de ayer, la cuarta temporada de “PH Podemos hablar“, conducido por Andy Kusnetzoff, tuvo un nuevo programa al aire. La cena contó con invitados de lujo: Soledad Silveyra, Juan Minujín, Andrea Rincón y Roberto García Moritán. En uno de los momentos de la velada, el último de los intérpretes mencionados reveló cómo conoció a Carolina Pampita Ardohain, quien en la actualidad es su esposa.

«Después de divorciarme de Milagros Brito pasé trece años sin estar en pareja. Ya estaba empezando a sentir la necesidad de volver a darle una oportunidad a la familia. En ese momento, yo pensaba que era la mujer más linda de la Argentina y del mundo. Me parecía totalmente inalcanzable. Nunca nos habíamos encontrado personalmente pese a compartir algunos eventos«, empezó diciendo el empresario.

Sin embargo, luego de verla, Roberto no pudo evitar acercarse de una u otra forma. «En un momento la vi, me pareció que era ella y fui para adelante. Estaba yendo a Rosario con mi socio, Marcos, a una reunión de negocios. Y mientras manejaba vi que era ella. Entonces le dije: ‘La vi a Pampita’. Y él me dijo: ‘Llamala, se acaba de separar’. Yo me quedé pensando un rato y pensé: ‘Le voy a mandar un mensaje. La intermediaria fue una modelo que ambos conocíamos, Oriana. Le dije: ‘Creo que soy un gran candidato para tu amiga Carolina’. Nunca la había visto más que en la televisión. Pero ella me contestó: ‘¿Sabés que sí?’. Y ahí me pasó su teléfono. A las pocas horas me cayó una solicitud de Instagram de Pampita Oficial. Se ve que Oriana le hizo la consulta. Yo no lo podía creer. Esperé unas horas hasta aceptarla. Y así nos empezamos a escribir», contó.

Asimismo, García Moritán confesó que pensó en casarse con Ardohain luego de verla realizado una tarea particular: «Se dio algo muy interesante y es que, desde el momento en que empezamos a hablar hasta que nos vimos por primera vez, pasó un mes. Porque ella estaba viajando y yo también. Así que nos conocimos desde otro lugar. Arrancamos por WhatsApp, después por télefono… A los pocos días que nos habíamos conocido, supe que quería casarme con ella, cuando ella me estaba ayudando a decorar el cuarto de mis hijos y la vi sentada tratando de sacar unas calcomanías imposibles de sacar de la pared. La vi sentada, llena de polvo, ayudando a pintar, lijando la pared, toda sucia y ponéndole muchísmo amor y dije: ‘Es acá. Y es para siempre’«.

Por otro lado, el empresario se pronunció sobre la propuesta de casamiento que realizó en República Dominicana. «Ella tenía la idea de hacer un programa de televisión con propuestas de casamiento. Y me mostraba algunas a las que sabía que nunca iba a poder igualar. Hubo una en la que estaba la chica con el novio y viene una camarera, le tira un vaso de agua en la cara y le hace un desplante. Después viene la policía que se lo lleva a él y la deja a la novia sola. Y ella se empieza a preguntar qué es lo que pasa. De repente, todos los que están en el restaurante se ponen a bailar y la sacan para fuera. Y en la calle está todo el mundo, hay fuegos artificiales, elefantes… ¡un delirio!. Me junté con algunas amigas y les dije: ‘Ayúdenme. ¿Qué invento acá?'», expresó Roberto.

En la misma línea, García Moritán sumó: «Cuando llegué a República Dominicana, lo primero que hice fue inventarme reuniones para juntarme con la gente del hotel a planificar. Le dije: ‘Dame todo, ¿qué tenés? Metele todo y después vemos’. Tenían carteles, fuegos artificiales, instrumentos musicales, comida especial… Cuatro menos cinco se mete en el mar. Le digo que no, que me acompañe al spa, al gimnasio o dar una vuelta. Increíblemente, me acompañó. Pero después la tenía que volver a traer a las siete, y eran siete menos cinco y ella seguía. Ponía música y quería bailar. Después se puso a hablar con los hijos. Y yo mirando el reloj todo el tiempo, hasta que logré llevarla. Pero llegamos y fue muy lindo. Le tapé los ojos, caminó por un camino de velas, había violinistas, un gazebo, fuegos artificiales… Y un cartel que decía: ‘Casate conmigo’.

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