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Un exDT de Boca y los problemas entre Riquelme y Palermo: «Era difícil tener el control del vestuario»

Un exentrenador del Xeneize habló de las diferencias entre los ídolos.

La historia entre Juan Román Riquelme y Martín Palermo ya es muy conocida pero siempre genera nuevos capítulos. Diferentes protagonistas que pasaron por Boca recuerdan cómo fue ese día a día con los ídolos que no se hablaban más allá del campo de juego. Los dos fueron los más importantes de la época gloriosa del Xeneize pero entre ellos nunca hubo una relación. Ni buena ni mala, simplemente no se dirigían la palabra.

Abel Alves recordó cómo fue convivir con ambos cuando le tocó ser director técnico interino del conjunto azul y oro en la temporada 2010. Tras la salida de Alfio «Coco» Basile, el «Chueco» aceptó el pedido de la comisión directiva y estuvo al frente del plantel. De hecho fue famoso porque fue uno de los pocos que se animó a sacar a Palermo y a Riquelme en varios partidos durante el segundo tiempo. Luego fue reemplazado con la llegada de Claudio Borghi.

«No estaban bien las cosas entre Román y Palermo pese a todo lo que le habían dado a Boca, era muy jodido y convivir con esos problemas no era para cualquiera», admitió Alves en una charla con «Boca Pasión Total». «Llegaba a los entrenamientos con unas ganas terribles, pero entraba al vestuario y veía esa división y me quería morir. Hablaba y decía ‘Primero está Boca’. Lamentablemente después en la cancha esas diferencias se veían», agregó.

La división también afectaba a los juveniles

«En la Reserva, debutaron 47 pibes: Banega, Boselli, Forlín, Gaitán. Después los vuelvo a encontrar en Primera y ahí estaban divididos, unos iban para un lado con Román, otros para el lado de Palermo, era difícil tener el control del vestuario», contó Abel. «Más allá de tenerlos en Reserva, cuando el jugador llega a Primera y se cambia al lado de Palermo y Riquelme, quieras o no, cambia. Veía todo lo que pasaba y veía que el barco se hundía , no te das una idea la desesperación que tenía», añadió.

De todas maneras, el «Chueco» recuerda esa experiencia como algo positivo: «Fue un honor dirgir a jugadores ya consagrados en el club como Riquelme y Palermo. Fue hermoso debutar como director técnico de Boca en un superclásico. Estoy muy agradecido con todo lo que me dio Boca, es mi segunda casa». Y cerró con unas palabras para Silvio Marzolini: «Boca forma parte de mi vida. A Marzolini lo tuve de entrenador en el 1981 y es una de las personas más maravillosas que conocí en el fútbol. Era muy buena persona y muy buen entrenador, tengo los mejores recuerdos de él».

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