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El Intransigente
Campo de Piedra Pómez

VIDA & ESTILO

Campo de Piedra Pómez: una caminata lunar en el corazón de la puna

Un destino que nunca olvidarás, en el corazón de la Puna

(Por Diego Nofal) Esta columna de viajes empieza con dos afirmaciones difíciles de creer. La primera: existe en la naturaleza una piedra capaz de flotar en el agua. La segunda: en la Argentina hay un campo hecho íntegramente en esta roca. De hecho hay dos lugares de este tipo, pero en estas líneas nos ocuparemos de uno en particular, el Campo de Piedra Pómez, ubicado en Catamarca. Un lugar sólo apto para exploradores y aventureros, aquellos que gustan volver de sus viajes con el placer de haber camino suelos donde muy pocas personas posaron sus pies.

Sin dudas, es uno de los destinos turísticos más exóticos del país, de ahí la complejidad para llegar. Muchos catamarqueños no conocen de la existencia de este parque nacional, por lo que las indicaciones para llegar pueden ser algo confusas, eso nos llevó a tener que buscar en distintas fuentes y consultar a varias personas antes de armar el periplo que lo llevará hasta esta maravilla natural.

Saliendo de la capital de Catamarca un GPS normal de un teléfono celular puede guiarnos al menos la mitad del recorrido. Lo ideal es tomar la ruta nacional 38,  hasta ruta 60 seguir por esta autovía nacional, y llegar a la ruta 40  y llegar hasta la localidad de El Peñón, aunque usted sea un hábil conducto le advertimos que los caminos que llevan a la puna son difíciles de sortear a medida que la altitud aumenta, el terreno se torna desafiante y los reflejos se ralentizan por la falta de oxígeno.

La localidad de El Peñón sería el punto clave desde donde iniciar las excursiones. Nota aparte, la excursión a este increíble parque es una visita para hacer durante la mañana, desde el mediodía un viento frío baja de las montañas y la temperatura desciende abruptamente. Nada que no resuelva un buen abrigo. Se sugiere realizar la visita entre los meses de septiembre a abril, lo que no quiere decir que sea imposible hacerlo de mayo a agosto, sino que las crudas condiciones climáticas, en ocasiones, pueden dificultar trasladarse o incluso disfrutar de la estadía.

Una vez sorteadas todas las inclemencias nos adentraremos al corazón de la puna catamarqueña. Un corazón blanco y puro que nos enamora la mirada. Lo más cerca de emular a Neil Amstrong que estaremos en la vida es el Campo de Piedra Pómez, es un paisaje lunar interminable oculto en el medio de la montaña. El aire limpio llena los pulmones, el silencio sólo lo quiebra la música del viento silbando entre las piedras y el grito lejano de los flamencos.

El campo tiene poco más de 30 kilómetros, por eso lo ideal es contratar en El Peñón una camineta 4 x 4 y un guía. Es necesario recorrer la inmensidad del parque, y encontrarnos con olas de piedra que se yerguen desde el suelo, formando crestas rosadas. El inclemente viento puneño talló formaciones enormes de piedra pómez creando corredores y todo tipo de esculturas fascinantes. Los ojos no pueden estar quietos, cada formación es más sorprenden que la anterior, es un placer visual que jamás olvidará.

Una vez en el lugar se encontrará con los responsables de esta maravilla, el volcán de Carachi Pampa y el increíble volcán blanco, la laguna purulla, donde vale la pena detenerse varios minutos, para ver a las Parinas, una especie única de flamentos andinos de un llamativo color rosa. El camino se abre y se cierra revelando paisajes que el tiempo a tallado en esta roca volcánica que tiene la cualidad de ser la única que flota en el agua. Parecera increíble, pero el Campo de Piedra Pómez guarda dentro de sus entrañas otro secreto, que son las ruinas del Salar del Hombre Muerto, un destino que abordaremos en otra columna. Así es Catamarca, un secreto tras otro, una sorpresa a cada paso, un paraíso casi inexplorado. No lo dude, ponga la proa apuntando al noroeste y venga a esta maravillosa provincia. Buen viaje.

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