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Entre la falta de dinero y la pandemia, la ONU funciona a media máquina

El principal organismo precursor del multilateralismo tiene muy poco movimiento. «La recuperación es lenta y comenzamos a inquietarnos», advirtió un diplomático europeo.

Hace meses que no se ve ese frenesí habitual en las oficinas de Ginebra de la ONU: las reuniones se postergan o se hacen virtuales y los pasillos están vacíos. En un contexto en el que la cooperación internacional es muy baja, la pandemia y la falta de dinero mantienen apagado al principal organismo precursor del multilateralismo. Preocupado y con problemas ya presentes antes del coronavirus, el mundo de la diplomacia llama a una rápida recuperación para no caer en una paralización completa.

«La respuesta a la crisis debe ser multilateral (…). Por lo tanto, es esencial que los organismos internacionales prosigan su trabajo, ateniéndose a las normas sanitarias», señaló esta semana el embajador francés ante la ONU, François Rivasseau, en una reunión en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH). «La recuperación es lenta y comenzamos a inquietarnos», advirtió otro diplomático europeo según indicó AFP.

Habitualmente desbordada y muy ruidosa, la cantina de los funcionarios de la ONU en las últimas semanas ha sido un remanso de paz, así como el Palacio de las Naciones que la alberga. Suiza, que ha evitado la pandemia relativamente y no ha impuesto el confinamiento, ha flexibilizado las restricciones vinculadas a ésta. A comienzos de septiembre, de los aproximadamente 2.900 funcionarios de la secretaría de la ONU en Ginebra, una media de apenas el 30% trabajaba en las oficinas diariamente. A mediados de septiembre, la ONU solicitó a los empleados que trabajaban a distancia que volvieran a la sede, pero con un sistema rotativo para no superar el 60% al mismo tiempo.

El CDH ha sido uno de los pocos organismos de la ONU en mantener sus reuniones en el Palacio de las Naciones gracias a la tenacidad de su presidenta, la austriaca Elisabeth Tichy-Fisslberger, que estableció un sistema «híbrido». Pero solamente un representante de cada delegación puede ingresar en la sala. La ONU prohibió la celebración de decenas de eventos paralelos, por lo general organizados por ONG y Estados durante las sesiones en la sede. «De esta manera, no es tan inclusivo como a Noruega le hubiera gustado», señala Trine Heimerback, representante adjunta de la misión noruega.

Multilateralismo bloqueado

Respecto a las otras instancias de la ONU en Ginebra, muchas han postergado sus discusiones. Demasiado, afirman algunos. «En materia de desarme, por ejemplo, se han pospuesto las reuniones anuales», indicó otra fuente diplomática europea. Otros se niegan a negociar y/o votar en línea por razones técnicas o financieras. Pero, hay diplomáticos que temen que algunos países quieran aprovechar la pandemia para ralentizar las discusiones.

Globalmente, con lo virtual, «hay una ventaja, en lo que concierne a la huella de carbono. Pero también está claro que no poder sentarse juntos no es lo ideal para tratar de poder mantener negociaciones políticas difíciles», dijo Heimerback a la AFP. «Hay un riesgo de paralización de la gobernanza. En ciertos casos las medidas sanitarias aplicadas por algunos organismos internacionales parecen más estrictas que las suizas», añadió el primero de los diplomáticos europeos en ser citado. «El multilateralismo parece bloqueado ante la ausencia de decisión de la secretaría de la ONU en Ginebra y los países que están en contra», se irrita otro diplomático.

Escasez de salas

Pero, además la ONU también atraviesa una grave crisis de liquidez, con muchos países que no han pagado su cuota anual, lo que dificulta la reanudación de las reuniones. Sobre todo porque «al contrario de lo que uno puede imaginar, las conferencias virtuales son de por sí más caras que las presenciales», explicó la directora de información de la ONU, Alessandra Vellucci. Cada reunión virtual o «híbrida» representa para la ONU gastos adicionales de «varios miles de francos (suizos)», vinculados con la utilización de plataformas de conferencias en línea y subtitulados. La traducción también se vuelve más cara, puesto que los intérpretes se cansan más rápido.

En definitiva, «las restricciones presupuestarias y de infraestructuras han limitado la conversión de las salas de conferencias existentes y solo cuatro de ellas pueden ser utilizadas para la participación remota en reuniones híbridas», resumió Vellucci. A causa de esta falta de liquidez, la ONU en Ginebra no puede organizar más de dos reuniones virtuales/híbridas a la vez.

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