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Nagorno Karabaj

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Líderes mundiales demandan un alto al fuego en los combates de Nagorno Karabaj

La ONU, Rusia, Francia y Estados Unidos, entre otros países, reclamaron por un cese inmediato de los violentos cruces que ya dejaron al menos 39 muertos.

Por lo menos 39 personas ya murieron en los enfrentamientos entre los separatistas de Nagorno Karabaj, apoyados por Armenia, y las tropas de Azerbaiyán, en medio de temores generalizados de una guerra abierta. Los combates que estallaron ayer causaron inquietud internacional y llevaron a la ONU, a Rusia, Francia y Estados Unidos a pedir un alto el fuego inmediato.

En Rusia, que suministra armas a ambos países y se erige en árbitro regional, el presidente Vladimir Putin llamó al cese de los enfrentamientos, los peores en esta zona disputada desde 2016, cuando murieron 110 personas. En esta línea, como indicó AFP, Estados Unidos reaccionó poco después y pidió a ambas partes «cesar inmediatamente las hostilidades». De su lado, el presidente francés, Emmanuel Macron, manifestó el domingo su «viva preocupación» y exigió «firmemente el cese inmediato de las hostilidades».

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, insistió igualmente a «cesar de inmediato los combates […] y a regresar cuanto antes a negociaciones significativas». Guterres tiene intención de reunirse con el presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan.

Límite a las injerencias externas por parte de la UE

La escalada de combates en Nagorno Karabaj es «muy preocupante» y toda injerencia externa resulta inaceptable, apuntó hoy el portavoz del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell. «Ninguna injerencia es aceptable» en el conflicto y la «escalada puede tener consecuencias graves para la estabilidad de la región», dijo el vocero Peter Stano durante conferencia de prensa de la Comisión Europea.

De su lado, Turquía había expresado su apoyo total a Azerbaiyán, gesto que generó de inmediato una protesta de Armenia por la tentativa de injerencia. El domingo Borrell había pedido «un cese inmediato de las hostilidades» y una observación «estricta» del alto al fuego. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, había asegurado en Twitter que «la acción militar debe cesar, con carácter de urgencia, para impedir una escalada» de violencia, y había pedido «el inmediato retorno a negociaciones sin precondiciones».

Culpas mutuas

Los beligerantes se culpan mutuamente de iniciar los combates. Pashinyan acusó a su enemigo histórico de haber «declarado la guerra al pueblo armenio» atacando Nagorno Karabaj, región separatista en Azerbaiyán de mayoría armenia, sobre la que Bakú (capital de Azerbaiyán) no tiene el control desde la caída de la URSS. Aliev denunció en cambio una «agresión» armenia y prometió «vencer» a Ereván (capital de Armenia).

Los dos bandos intercambian desde ayer por la mañana disparos de artillería, desplegaron blindados y Azerbaiyán realizó bombardeos aéreos. Las autoridades de Karabaj reconocieron que habían perdido 17 soldados, y que más de un centenar resultaron heridos. Igualmente murieron dos civiles. Bakú no publicó el balance de sus bajas militares, pero dio cuenta de la muerte de una familia azerí de cinco miembros.

Tensiones regionales

El ministro de Defensa de Azerbaiyán aseguró que había conquistado una media docena de pueblos bajo control armenio, unas informaciones desmentidas por Ereván. Bakú reivindicó igualmente la toma de control de una montaña estratégica. El presidente de la república autoproclamada de Karabaj, Arayik Harutyunyan, admitió en cambio que «se perdieron posiciones». El ministro armenio de Defensa indicó que «unos 200 militares azeríes han muerto». Estas afirmaciones no pudieron ser verificadas por fuentes independientes.

Un conflicto mayor entre Armenia y Azerbaiyán podría generar la intervención de potencias rivales en la región del Cáucaso, como Rusia y Turquía. Los enfrentamientos alrededor de Nagorno Karabaj alimentan las tensiones regionales desde hace 30 años.

El primer ministro armenio denunció el domingo una «injerencia» turca en el conflicto, ya que el presidente Recep Tayyip Erdogan, aliado tradicional de Azerbaiyán, renovó su apoyo a Bakú ante «la agresión» de Armenia. Los separatistas acusaron igualmente a Ankara de haber proporcionado armas y mercenarios.

Ningún bando dio explicaciones detalladas sobre este repunte de la violencia. Cada uno afirmó que había replicado a las provocaciones del otro. Ambos difundieron además imágenes de las destrucciones provocadas en el bando enemigo: tanques azeríes en llamas, bombardeos contra artefactos armenios.

Tanto Armenia como Azerbaiyán declararon la ley marcial. Ereván decretó incluso la movilización general. En Bakú, y en otras grandes ciudades, se impuso un toque de queda nocturno. «Esperábamos que Azerbaiyán comenzara una guerra […]Siempre hablaban de ello con su retórica bélica. Y nosotros nos reunimos aquí para ayudar, apoyar a nuestro ejército», contó un voluntario, Grigor Barekian, de 29 años.

Un viejo conflicto

Las dos antiguas repúblicas soviéticas están en conflicto desde hace décadas por la región secesionista de Nagorno Karabaj, donde a principios de los años 1990 una guerra causó 30.000 muertos. Desde entonces Bakú quiere recuperar el control. Negociaciones de paz están en punto muerto desde hace años.

Separatistas y azeríes se enfrentan de forma recurrente, pero también lo hacen directamente Armenia y Azerbaiyán. Estos dos países ya se enfrentaron en su frontera norte el pasado mes de julio en los combates más graves desde 2016 y que hicieron temer la desestabilización de la región.

Olesya Vartanyan, experta del International Crisis Group, sostuvo a la AFP que esta nueva escalada se explica en especial por la ausencia de una mediación internacional activa. «Desde la epidemia del coronavirus, el conflicto ha sido olvidado, y los diplomáticos ya no van ni a Bakú ni a Ereván, ni siquiera tras los enfrentamientos de julio» pasado, lamentó.

Azerbaiyán cuenta con inmensas reservas de petróleo, lo que le permite cuantiosos gastos militares. Armenia, mucho más pobre, es un país más cercano a Rusia, que tiene ahí una base militar. Ereván pertenece a una alianza político militar dirigida por Moscú, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva.

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