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Lenguaje inclusivo

SOCIEDAD

Muerte a los oídos: el lenguaje inclusivo vs. la RAE

Las normas son de competencia de la Real Academia Española (RAE), como así también del resto de las entidades que conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

(Por Ricardo Mena-Martínez Castro).- El significado de la palabra idioma proviene del vocablo latino idioma, cuyo origen se remonta al griego y es, en definitiva, la lengua propia de un pueblo o de varios de ellos, que significa “propiedad privada”. Se trata de un sistema de comunicación tanto oral como escrito, regido por una serie de convenciones y normas gramaticales que avalan la información entre las personas. Uno de los más hablados es el que nos compete en estos momentos, el español. Puede también, ocasionalmente, tratarse de una forma particular de referirse o expresarse ante determinadas circunstancias, de acuerdo a un especial contexto o a una simple ocasión. En la actualidad, los lingüistas y la sociedad dirimen sobre una cuestión que, más que idiomática, es una verdadera problemática sociopolítica: el uso del lenguaje inclusivo.

Refiriéndonos al idioma, también debemos hacer mención a los dialectos que comparten determinadas zonas geográficas. En este caso particular, consignamos que el nuestro tiene numerosas variantes y cada una de ellas se subdivide en otras diferenciaciones que no suponen un gran problema en la comunicación, pues lo hacen bajo un mismo sistema de signos y/o las mismas reglas ortográficas, de modo que pueden entenderse sin mayores inconvenientes. Entendemos, entonces, por dialecto, el sistema lingüístico derivado de otro, referido a una determinada región y cuya estructura no alcanza la categoría de lengua.

Haber encontrado la escritura representa uno de los acontecimientos de mayor importancia para la cultura, constituyendo de hecho una delimitación concreta entre historia y prehistoria. La ortografía ya fue definida en Grecia como la manera de escribir correctamente. La misma está fijada por letras y su correspondencia con sonidos, reglas de puntuación y acentuación, el uso de mayúsculas y minúsculas, además de los diferentes géneros de abreviaciones de esencial importancia para la lengua.

La admisión de normas comunes determina una cohesión no percibida en la pronunciación ni en la gramática. Es de primordial necesidad para el buen escribir seguir estas normas, pues es este el lugar donde abrevan poetas, narradores y escritores en general. La sociedad que recibe el mensaje de quienes escriben sanciona silentemente a quienes transgreden estas normativas.

Las normas son de competencia de la Real Academia Española (RAE), como así también del resto de la Academias Hispanoamericanas (ASALE), entidades que proyectaron y proyectan con inspiración pan hispanista la ortografía de la lengua. Es así que, dentro de algunos conceptos básicos a tener en cuenta, se debe valorar la importancia de los fonemas, las vocales, las consonantes, letras y su representación gráfica, que no es el caso mencionar dentro de esta nota, solo referida al lenguaje inclusivo propuesto por la inconsistencia del gobierno, a pesar de contar dentro de su conformación, importantes referentes que, desafortunadamente, responden a dictados políticamente interesados.   

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires, liderado por Axel Kicillof, está trabajando en una guía de lenguaje inclusivo, ya instalada en la correspondencia y los formularios estatales, con el fin de ser utilizada entre sus funcionarios, cosa que excedió este propósito. No es de extrañar esto en cabeza de Axel, que, según manifiestan algunos de sus comprovincianos, está trabajada por los Jíbaros. El objetivo primordial sería el de hacer visible e incluir a todas las personas en vocablos específicos.

Para la presidenta de la Academia Argentina de Letras, esta medida carece de toda fundamentación lingüística y se debe, como afirmábamos recientemente, a una “posición sociopolítica”. Numerosos escritores afirman que la medida plantea problemas verbales innecesarios, además de legales. Pero, ante esa voluntad ideológica, quienes cuentan con claridad de ideas están fervorosamente luchando contra la corriente.

La inclusión es un fenómeno complejo que pretende incorporar algo que está cerrado o algo que está fuera de ello. Importantes académicos españoles aseveran que el lenguaje principia con eso que llamamos gestualidad, o sea, la actitud frente al prójimo y la cuestión verbal viene a continuación.

De continuar con esta “Guía”, habría tantas cosas a modificar, como por ejemplo la marcha peronista, a la que habría que nombrar como «‘muchaches peronistas, ‘todes’ unides triunfaremos». Como vemos, esto es todo un desatino. Si es que se modificara la Constitución, como la cúpula de Gobierno pretende desembozadamente, se considera el desdoblamiento de la palabra presidenta y presidente, lo cual por último sería de menor cuantía. Lo importante es que este desatinado improperio ya se trasladó hacia algunos fallos judiciales (jueza porteña Elena Liberatori).

Siguiendo a la RAE, desde la óptica lingüística no se puede reemplazar las letras a y o diferenciadoras del género para ser reemplazadas por un asteristico, la e o la x porque haya voluntad de hacerlo, en contra del androcentrismo o de reflejar con ello una realidad sociopolítica”. Esto es totalmente innecesario pues el masculino genérico de por sí ya es inclusivo. Por ejemplo, si decimos “los hombres son mortales”, sabemos desde el vamos que se refiere a todos los seres humanos, tanto mujeres como varones.

Es sabido, según Karla Galperín, profesora de la Universidad Torcuato Di Tella, que algunas instituciones del mundo recomiendan evitar el uso del genérico masculino. No todo lo que viene del viejo mundo es atinado. Muchos jóvenes de hoy aseguran que aspiran a no alterar la gramática española, que hay que aprenderla bien para escribir bien, pero el debate ya está instalado y ojalá no sea definitiva su evolución, si es que la hubiera.

 ¿Qué es la RAE?

La Real Academia Española (RAE) es un organismo que se dedica a la elaboración de reglas normativas para el idioma español y a trabajar por la unidad de este en todos los territorios donde se habla en coordinación con las restantes 21 Academias nacionales. Su lema es «Limpia, fija y da esplendor». Fue fundada en 1713 por el VIII marqués de Villena, don Juan Manuel Fernández Pacheco, y la entidad responde a todas las dudas que se le planteen desde 2011.

Se trata de una institución cultural cuya sede se encuentra en la ciudad española de Madrid y, junto con otras veintiuna academias de la lengua que se encuentran en los distintos países cuyo idioma es el español, dan vida a la denominada Asociación de Academias de la Lengua Española, cuya sigla es (ASALE). Su tarea fundamental es regular lingüísticamente el idioma, para lo cual promulga distintas normativas cuyo fin es la unidad del mismo velando para que no se quiebre ni deforme.

Creemos que los gobiernos de estas 21 instituciones académicas debieran consultar sus dudas antes de formalizar el ya rechazado “lenguaje inclusivo”. Entonces, es de rigor desterrar la pandémica frase “Todos y Todas”, tan en boga en los funcionarios kirchneristas, y los no tanto, frase impuesta por la vicepresidenta y que horada ferozmente los oídos.

Existe un manual de estilo editado por la RAE donde son incorporados términos nuevos y donde se aclaran, para conocimiento de los hispanoparlantes, “normas” pensadas para escritores digitales. Allí se incluyen términos como “Yutubero”, “wasap” y “tuit”, y se rechaza terminantemente el “todos y todas”, como así también el agregado de las variantes de la e, x, y @.  

Reitera también que el género masculino puede abarcar adecuadamente al femenino, dentro de ciertos contextos, sin pensar que esto, de manera alguna, excluya a las mujeres. Por otro lado, dentro de las abreviaturas, se permite “tqm” para significar “te quiero mucho”. Asimismo, admite rectificar una palabra que fue escrita incorrectamente con la incorporación de un asterisco, por ejemplo: “¿Bamos al cine?” *vamos. También acepta la colocación de doble o triple signo de admiración adelante o detrás de la palabra, para significar considerablemente lo que se quiere expresar. Además, normas destinadas a los emoticones, ya que estos agregados van dirigidos a personas no académicas y usuarias de internet.

Volviendo y para dejar asentado, se dice que el lenguaje inclusivo es nada más que una reivindicación motorizada por las mujeres. La RAE enfáticamente reitera en el uso del masculino como genérico, por lo que suprime cualquier modificación en ese sentido.

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