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El Intransigente
Cañón del Indio

VIDA & ESTILO

El Cañón del Indio, el secreto andino de Catamarca

Dos colosos originarios tallados en piedra, se besan ocultos en el corazón de la montaña

(Por Diego Nofal) Que Catamarca es una caja de sorpresas para el turismo en Argentina no es ninguna novedad. En esta columna hemos hablado sobradamente de El Paso de San Francisco, un paso que nos hermana con Chile a través de la Cordillera de los Andes. Es un terreno inhóspito y, actualmente, deshabitado. Pero en la antigüedad fue el lugar de residencia de pueblos cazadores de llamas y vicuñas salvajes. Ellos recorrían la zona a pie, hacían de las cuevas andinas su refugio. Seguramente muchos de ellos habrán pasado mil veces por el Cañón del Indio.

Esta particular formación geológica está enclavada en la cordillera, aproximadamente a 4700 metros sobre el nivel del mar, en una zona de transición cordillerana entre la puna y los Andes cuyos límites están dados por la Cordillera de San Buenaventura,y los Andes Centrales argentinos-chilenos o Andes áridos que se extienden hacia el sur. Permaneció oculto entre las rocas, al menos para los criollos, los habitantes primigenios dejaron muestras de haber pasado por la zona hace varios miles de años.

Llegar hasta el Cañón del Indio, requiere de una caminata de unos pocos kilómetros en un maravilloso paisaje andino. Eso sí el trayecto es bastante exigente. Recordá que caminar a más de 4000 metros sobre el nivel del mar es un reto para el que no todos están preparados.  No obstante, si usted está en condiciones de hacerlo, primero transitará un lugar que muy pocas personas han pisado en los últimos cinco siglos. Además se dará el gusto de atravesar pasillos naturales tallados en las rocas. Hasta que un haz de luz dejará al descubierto los perfiles del cañón, donde claramente se forman dos rostros que se oponen, el indio y la india, a punto de besarse.

Este lugar, hasta hace pocos años era desconocido para los turistas, inclusive personas que viven a pocos kilómetros jamás habían estado en el interior de este pasadizo rocoso. Una vez que se dio a conocer esta extraña formación rocosa, algunos pocos curiosos, locales y foráneos empezaron a llegar hasta este lugar. Hay un solo problema si usted quiere embarcarse en la aventura de conocer a los amantes indios de roca: muy pocas personas conocen el camino. No obstante, con un poco de paciencia seguramente encontrará algún baqueano que lo guíe.

Para llegar hasta esta maravillosa curiosidad geológica hay que partir desde el Fiambalá, hasta el Paso de San Francisco el camino se desarrolla en terreno ondulado y montañoso, tramo que representa diversas características de trazado, colores, pendientes y suelo. Partiendo desde Fiambalá, por ruta Nacional 60 pasando la Cuesta de la Aguadita, que se encuentra a una distancia de 10 km, donde el camino comienza a ascender penetrando en la Sierra Filo del Calvario, desde allí a unos pocos kilómetros, se encuentra este lugar y que no tiene nada que envidiarle, a otras maravillas geológicas del país.

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