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Estados Unidos: la Casa Blanca presiona por un plan de ayuda para las pymes

El panorama económico es desastroso, con casi 11 millones de desempleados y un total de 25 millones con ingresos deteriorados por la pandemia (que sobreviven gracias a la ayuda pública).

La Casa Blanca realizó ayer un nuevo cambio de rumbo acerca de una propuesta de estímulo económico para salir adelante de la crisis provocada por la pandemia. En esta ocasión, se ocupó de presionar al Congreso para aprobar con urgencia un paquete reducido destinado ayudar a las pymes en dificultad. La nuevo oferta surge después de que el partido republicano del presidente Donald Trump y la oposición demócrata rechazaran el viernes, por diversos motivos, una propuesta de 1,8 billones de dólares hecha por el gobierno federal para sostener la economía de Estados Unidos.

Como señaló AFP, en una carta dirigida al Congreso, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows y el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, piden a los legisladores aprobar una ley que permitiría al gobierno de Trump redirigir unos 130.000 millones de dólares que no se usaron todavía en el anterior programa de ayuda a las pequeñas empresas. La asistencia estaría dirigida a las empresas que enfrentan una caída de ingresos, mientras continúan las discusiones sobre ayudas más importantes.

«Inmediatamente»

«Ha llegado el momento de unirse y votar inmediatamente» la ley, dicen Mnuchin y Meadows. «El enfoque de todo o nada no es una respuesta aceptable para el pueblo estadounidense». A casi tres semanas de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, en la que Trump busca la reelección, es poco probable que esa propuesta sea aceptada por los demócratas en el Congreso: su jefa, Nancy Pelosi, ya rechazó toda medida quirúrgica, y respalda solo una ayuda de gran envergadura, más probable, a su juicio, de levantar la actividad económica aplastada por la pandemia.

La nueva estrategia de la Casa Blanca cierra una semana de idas y venidas en las maniobras de Trump. Los mercados se desplomaron el martes tras la brusca decisión de Trump de poner fin a las conversaciones sobre el paquete de estímulo hasta después de las elecciones, pero dio un giro pronunciado en los días siguientes a favor de un acuerdo. 

El viernes, la Casa Blanca reforzó su oferta, proponiendo un paquete de 1,8 billones de dólares, contra el de 1,5 billones propuesto anteriormente, ya que el propio Trump, que está rezagado en las encuestas nacionales, se manifestó a favor de un paquete aún mayor con la intención de llegar a un acuerdo con los demócratas. Pero esa propuesta fue rechazada tanto por la oposición como por su propio bando. Pelosi, que ha estado negociando el plan de recuperación con Mnuchin, deploró que se dé «un paso adelante, dos pasos atrás» y consideró que esta propuesta «no es suficiente». 

Desencuentro en el Congreso

«Todavía tenemos desacuerdos en muchas prioridades», escribió Pelosi el sábado a los miembros de su grupo parlamentario, diciendo, sin embargo, que era «optimista». Los demócratas quieren un total de 2,2 billones de dólares en ayuda a los hogares, empresas y estados. 

Varios senadores republicanos consideraron, por su lado, que la oferta de la Casa Blanca era demasiado generosa. Su jefe, Mitch McConnell, enfrió desde el viernes las posibilidades de un acuerdo, al decir que es poco probable que el Congreso dé luz verde a un nuevo paquete de estímulo antes de las elecciones debido a las diferencias sobre cuánto gastar.

Los republicanos se oponen a que la ayuda se destine a las comunidades locales, especialmente a los estados que han sido muy afectados por la pandemia, muchos gobernados por demócratas. El paquete de estímulo económico se ha convertido en una pieza fundamental para los republicanos: el candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, está casi diez puntos por delante de Trump en el promedio nacional de las encuestas y también ha reforzado su ventaja en la intención del voto en estados que decidirán la elección. 

En tanto, el panorama económico es desastroso, con casi 11 millones de desempleados, y un total de 25 millones con ingresos deteriorados por la pandemia que sobreviven gracias a la ayuda pública. Muchas empresas pequeñas y medianas enfrentan problemas de liquidez que amenazan su supervivencia, mientras que las grandes firmas empiezan a hacer despidos masivos, una oleada difícil de contener, según los expertos, sin la ayuda del gobierno federal. 

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