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Ezequiel Ávila, figura en Osasuna.

BOCA JUNIORS

Unidos por la desgracia: el goleador de la liga española que anhela jugar con su hermano ¿en Boca?

Era potencial convocado a la Selección, lo buscaba el Barcelona y se lesionó la rodilla. Su hermano menor sufrió lo mismo.

Cuando el fútbol se jugaba con normalidad en el mundo antes de la pandemia de coronavirus, hubo un goleador argentino qué deslumbraba en España y sonaba para la selección nacional. Además, su buen momento estaba reforzado por el sondeo del Barcelona, que lo seguía de cerca como un posible reemplazante para Luís Suárez. En ese momento el crack uruguayo atravesaba una seria lesión. ¿Jugaría en Boca?

También sería una lesión la que frustraría el esperanzador arranque de año de Ezequiel Ávila, más conocido como ‘Chimy’. La rotura de ligamentos acabó con su temporada, con sus sueños de selección, y con la ilusión de sumarse al Barcelona. El club catalán apostaría entonces por el danés Martin Braithwaite. Sin embargo, esta desgracia lo unió aún más a su hermano, quien solo semanas después debutaría en la primera de Boca.

Gaston Ávila es una de las grandes esperanzas en Boca Juniors. Después de recuperarse de una rotura de ligamentos, el joven de 19 años hizo su estreno en un caldeado partido en Córdoba ante Talleres que el equipo de Russo ganó por 3-1. Acostumbrado a jugar como central izquierdo, el zurdo fue improvisado como lateral. “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera”, decía el Martín Fierro. Y ‘Chimy’ sueña con eso.

“Si vos me decís de jugar en Boca, te diría que no, porque respeto y amo a San Lorenzo, pero me nombras a mi hermano y lo dudo”, le reconoció Ávila al programa ‘¿Como te va?’. Después, aclaró: “Por eso elijo jugar en San Lorenzo y decirle a Tinelli que haga el esfuerzo por llevar a Gastón ahí”. Restaría saber qué pasaría si Juan Román Riquelme se contactara con él, rememorando el instalado ‘¿Y si te llama Román?’.

La historia de su apodo

Ávila, de 26 años, era un niño muy inquieto durante su infancia en Santa Fe. El rosarino criado en el barrio Empalme Graneros. Eso le valió el apodo de Chimy, por el chimichurri, de parte de su padre. Como anécdota armó un revuelo en Pamplona, ciudad donde juega en Osasuna, al ir a firmar un día autógrafos para los hinchas en la puerta de la carnicería de donde se abastecía para hacer asados.

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