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El Intransigente
Laguna Blanca
Foto. Carolina Cabrera

VIDA & ESTILO

Chaku, la práctica ancestral de cuidar vicuñas, ahora está abierta a los turistas en Laguna Blanca

El único lugar en el mundo donde se puede acercase tanto a esta especie protegida está en la puna catamarqueña.

(Por Diego Nofal) La provincia de Catamarca es uno de los lugares de privilegio en el mundo para safaris fotográficos, práctica de canotaje, sandboard, parapente, entre otras actividades que seguramente encontrará otras latitudes. Pero es el único lugar sobre esta tierra donde usted podrá arrear, pastorear y esquilar a una vicuña salvaje. Sí, así como lo lee, en la Reserva Laguna Blanca, hay algo que lo hermanará con la naturaleza para toda la vida.

La reserva es una meseta en la puna catamarqueña que abarca 973.270 hectáreas. Más que una meseta es un terreno deprimido que va desde los 3200 hasta 5500 metros sobre el nivel del mar. Una de las características principales es que en el centro de la planicie hay un enorme lago salado. Ojo, no se le ocurra beber el agua, porque es salada y está plagada de minerales que son nocivos para la salud.

Ahí en esa depresión que rompe la hegemonía paisajística de la Puna, se les permite a los turistas, la práctica del Chaku. Luego de una breve capacitación se puede practicar esta actividad que consiste en el arreo de vicuñas que viven libres dentro de la reserva. Una vez encerrada se las esquila y luego se las libera. Esto sirve para ilustrar una práctica ancestral de los pueblos originarios que coadyuvaba al manejo sustentable y la obtención lana de vicuña para la producción de abrigos.

Laguna Blanca fue declarada reserva provincial en 1979. Justamente esta área protegida se creo con el objetivo de resguardar a la vicuña que estaba a punto de desaparecer, de hecho aún conserva su estatus de especie en peligro de extinción, aunque su población e ha multiplicado en los últimos 30 años. En 1982, la reserva quedó incorporada al programa MAB, «El Hombre y la Biosfera», de la Unesco.

Cómo llegar

Desde San Fernando del Valle de Catamarca son 99 kilómetros de viaje y un viaje de casi 2 horas 45 minutos. Una de las principales localidades de la zona es Villa Vil, Para llegar a ella se recorre la Ruta 40 desde Belén, en dirección norte. En el paraje de El Eje (antes de Hualfín), se deja la Ruta 40 y se toma hacia el oeste por la ruta provincial 36 circulando 8 kilómetros por un camino pavimentado hasta la ciudad de Puerta de Corral Quemado, a partir de allí, por ripio, son 18 kilómetros hasta Villa Vil por la ruta 43.

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