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Premio Nobel

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El coronavirus frustra la entrega de los Premio Nobel

A causa de la pandemia del Covid-19 y las restricciones para combatirla, la ceremonia no se podrá realizar como de costumbre.

En este 2020 la ceremonia de los Premio Nobel será reducida a su mínima expresión a causa de las restricciones por la pandemia de coronavirus, las cuales impiden a los laureados desplazarse para que les entreguen sus premios personalmente. La tradicional ceremonia con la presencia de los premiados, seguida de un banquete no tendrá lugar este año el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador, el científico y empresario sueco Alfred Nobel (1833-1896), a causa de la crisis sanitaria.

Según AFP, habitualmente tiene lugar en Estocolmo para los premios de las disciplinas científicas, literatura y economía, y en Oslo para el de la paz. Al postergar para 2021 la celebración física de entrega de los premios en Suecia, la Fundación anunció este miércoles que el jefe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, David Beasley, no podrá viajar a Oslo en diciembre para recibir el Nobel de la Paz 2020.

«Estamos considerando la posibilidad de celebrar una ceremonia digital de entrega del premio», el 10 de diciembre, indicó la Fundación, que espera la presencia de Beasley el año próximo. «En este momento, dadas las circunstancias en Oslo, no sería posible que la ceremonia se lleve a cabo ni tampoco el resto de actividades del programa del premiado», informaron los organizadores en un comunicado.

Hay que remontarse a 1976 para encontrar un muy ‘poco ceremonioso’ Nobel el 10 de diciembre en la capital noruega. Aquel año, el premio estuvo «reservado», es decir, no fue otorgado puesto que ninguno de los candidatos fueron considerados merecedores del lauro. Sin embargo, se otorgó retroactivamente al año siguiente. La ceremonia de 1977 acogió a los ganadores de 1976 y 1977, recuerda el bibliotecario del Instituto Nobel, Bjørn Vangen. Pero, que él supiese, salvo aquella postergación, nunca se había anulado una ceremonia del Nobel.

A pesar de que su tasa de contagios por Covid-19 es relativamente baja a escala europea, Noruega ha endurecido las medidas sanitarias, sobre todo limitando de manera considerable las reuniones culturales y deportivas, en un intento por detener un rebrote de nuevos casos registrado durante las últimas semanas.

Al posponer los festejos físicos hasta 2021, el premio Nobel de la Paz sigue el mismo camino que los otorgados en Estocolmo, donde ya se había anunciado una decisión similar en septiembre. A falta de una ceremonia Nobel (por primera vez en Suecia desde 1944), los organizadores suecos han organizado un acto televisado.

En Oslo, los responsables de discernir el Nobel de la Paz mantenían hasta ahora la esperanza de recibir a Beasley el mes próximo, puesto que si la pandemia lo imponía estaba planeado reducir sensiblemente el formato de la ceremonia. La prestigiosa recompensa fue otorgada el pasado 9 de octubre al PMA por su combate contra el hambre, con frecuencia utilizada como un «arma de guerra».

La ceremonia en torno al Nobel de la Paz, concedido por primera vez en 1901, ha conocido distintos formatos a lo largo del tiempo. Luego de un comienzo minimalista, reducido a un simple anuncio en el Parlamento, tras la Segunda Guerra Mundial su festejo cobró gran brillo. Actualmente se celebra en el Ayuntamiento de Oslo, en presencia de la familia real, parte del gobierno noruego y embajadores acreditados.

«Se dio a veces que el ganador no estuviera presente (Aung San Suu Kyi, Mijail Gorbachov, Liu Xiaobo)», subraya el bibliotecario del Instituto Nobel, Bjørn Vangen, «pero, de todas maneras, la ceremonia siempre se llevó a cabo», añade. Aunque se colocara una silla vacía en el podio, como fue el caso en 2010 del disidente chino Liu Xiaobo, por entonces encarcelado en su país.

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