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El Intransigente
Ariel Ortega

RIVER PLATE

Para volver a emocionarse: a 14 años de un gol emblemático de Ariel Ortega frente a San Lorenzo

Se cumple un nuevo aniversario del un gol que estará por siempre en el recuerdo de los hinchas de River

Hay goles que son para toda la vida. Algunos marcan un momento muy especial en los hinchas. Y otros son trascendentes para la carrera del jugador, ya sea porque lo consagra o le permite romper alguna mala racha. En caso de Ariel Ortega, el tanto anotado a San Lorenzo no fue uno más. Ya sea por como definió, picando la pelota por arriba del arquero, sino porque le permitió celebrar su regreso. 

Por aquellos tiempos, el jujeño no la estaba pasando para nada bien con su adicción. Lo cual derivó que deba ser asistido en dos oportunidades por profesionales para ayudarlo a controlar su problema. Por lo tanto, aquel 5 de noviembre del 2006, tras 35 días sin pisar un campo de juego, se volvió especial. La jugada, el gol, como le pega a la pelota, la lluvia, el abrazo con Daniel Passarella y el festejo con sus compañeros, todo es un combo lleno de emociones.

«Lo veo cada vez que me hacen un reconocimiento. Fue impresionante como llovía, fue algo hermoso y lo recuerdo siempre. Los hinchas con los que me cruzo siempre me dicen en donde estaban o en dónde lo vivieron, es algo maravilloso», expresó Ortega hace un tiempo en una entrevista que le hicieron en LPM TV. Su historial frente al arco tiene grandes goles, y algunos muy parecidos al que le marcó al Ciclón.

Sin embargo, este tanto, por todo lo mencionado anteriormente, se roba todas las miradas y hace que esté en lo más alto de cualquier ranking que se pueda llegar a confeccionar. Y hay un detalle más por mencionar. Aquella tarde, River se quedó con la victoria por 5-0. Los restantes goles de la jornada fueron producto de las intervenciones de Víctor Zapata y Ernesto Farías, en duplicado por cada uno. 

Tampoco hay que dejar de lado el relato de Atilio Costa Febre. “Se escapó, qué bárbaro chango, hacelo y me muero. Hacelo y me muero chango. La tiró por arriba”, expresó el relator. Pero no termina allí, porque a su discurso le faltó algo más. Otra muestra de pasión. “Me voy, basta para mí. Te quiero hasta el final de nuestras vida, hasta el final de nuestras vidas te quiero. Te amo futbolísticamente, siempre fuiste mío, Ariel”, culminó. 

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