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Por el covid-19, Uruguay le niega el ingreso a turistas extranjeros y apuesta por los veraneantes locales

La actividad turística, un ingreso vital, aporta 1.700 millones de dólares a Uruguay durante la temporada de verano.

La pandemia de covid-19 provocó en el mundo el cierre de fronteras, que en algunos casos se extendió por más de ocho meses sin interrupciones. En aquellos países donde el turismo es fundamental y una de las fuentes económicas más importantes, quizás se considere esta política de otra manera. En Uruguay éste no es el caso, pues según se supo, no contará con visitantes extranjeros en esta temporada de verano.

Según pudo saber AFP, Uruguay apostará al turismo interno de cara a los próximos meses veraniegos, debido al cierre de fronteras. Los turistas internacionales, mucho de ello proveniente de Argentina, suelen inyectar alrededor de 1.700 millones de dólares al país, un ingreso vital para su economía. Por esa razón, el gobierno de Luis Lacalle Pou incentivará que los uruguayos a lo largo del territorio inviertan en este sector.

El turismo es uno de los principales motores de actividad de esta nación sudamericana de 3,4 millones de habitantes que en 2019 recibió 3,2 millones de turistas, la gran mayoría procedentes de Argentina (1,7 millones) y Brasil (500.000). Según datos oficiales, estas visitas significaron un ingreso de casi 1.754 millones de dólares. Pero si el sector venía cabizbajo desde antes de la pandemia -los números de 2019 muestran una baja de 13,2% en visitas y 18,6% en ingresos respecto a 2018-, la decisión del gobierno uruguayo de mantener las fronteras cerradas a visitantes extranjeros durante el próximo verano austral fue casi un golpe de «knock out». 

«Queridos hermanos argentinos, brasileños, chilenos, paraguayos, del resto de la región y del mundo, este verano no vamos a poder recibirlos como lo hacemos cada verano. Quiero que sepan que es una decisión que hemos tomado con mucho dolor», dijo el ministro de Turismo, Germán Cardoso, en un video difundido a fines de octubre, poco después de que se anunciara la decisión de no abrir las fronteras.

¿Qué pasará con la temporada? El gobierno apuesta todo al turismo interno, pero los operadores ven el panorama con menos optimismo. 

Temporada incierta

La perspectiva de un verano sin visitas del exterior preocupa especialmente en el departamento de Maldonado y su exclusivo balneario Punta del Este, en donde el 70% de los turistas son extranjeros. «Prevemos que, si las fronteras no se abren, la ocupación va a estar en entre un 30% y 50%» en comparación a la temporada pasada, que «fue mala», dice a la AFP el presidente de la Cámara Inmobiliaria Punta del Este-Maldonado, Javier Sena.

Del millón de turistas que recibió Uruguay en el primer trimestre de 2020, la cuarta parte (260.745) eligió al lujoso enclave esteño como destino. Y más del 60% (630.804) llegaron desde Argentina. Por esto es que, si bien la recesión y devaluación en el país vecino ya habían afectado directamente a las arcas uruguayas, el cierre de fronteras parece una estocada letal.

Los operadores turísticos propusieron al gobierno que deje ingresar a los extranjeros dueños de inmuebles en Uruguay, pero las autoridades lo ven poco viable ya que el número de propietarios que vive afuera se estima en 200.000. «Esa posibilidad todavía está arriba de la mesa», asegura Sena. «Seguramente van a cumplir más con los protocolos (sanitarios) que gente que viene solo a pasear, porque tienen una propiedad por la que responder».

Quédate en casa

Luego de confirmar que las fronteras permanecerán cerradas este verano, el gobierno anunció una batería de medidas para incentivar el turismo interno, como exoneraciones de impuestos a alquileres de casas y autos.

El llamado «Plan Verano», que regirá desde diciembre hasta abril de 2021, espera que los uruguayos gasten en el país parte de los 1.200 millones de dólares que cada año dejan en vacaciones en el exterior.

La secretaria general de la Cámara Uruguaya de Turismo, Marina Cantera, cree «razonable» estimar que un 40% de ese dinero se gaste esta temporada en Uruguay. «No será la salvación para el sector pero sí va a permitir a muchas empresas sobrevivir a esta situación tan compleja que estamos sobrellevando», dice a AFP. 

Sena, por su parte, señala que si bien las consultas de uruguayos por alquileres de temporada crecieron entre 20% y 30% este año, pocos concretan operaciones. «Hay mucha distancia entre lo que piden los propietarios y lo que quieren los inquilinos», explica. En la península, un apartamento de un dormitorio puede rondar 2.000 dólares la quincena en enero.

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