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A pesar de la pandemia de coronavirus, el comercio internacional se prepara para un nuevo gran impulso

En respuesta al Covid-19, las empresas multinacionales están desarrollando nuevas formas y encontrando nuevos lugares para producir sus productos.

Al principio, parecía que la pandemia de coronavirus generaría una desestabilización de la globalización y provocaría un retroceso hacia una nueva era de proteccionismo. En cambio, algunos ahora llaman a la crisis el «gran acelerador». La caída en el comercio internacional fue rápida y abrupta durante los primeros bloqueos del Covid-19, no obstante, los estímulos fiscales y monetarios de emergencia han generado un repunte positivo.

Según indicó Bloomberg, Natalie Blyth, directora global de financiamiento comercial de HSBC, no ve que las empresas retrocedan en las cadenas de suministro a sus mercados nacionales para protegerse contra nuevos riesgos. De lo contrario. Sostiene la opinión de que la pandemia está actuando como un «gran acelerador» en lo que respecta al comercio, en particular con la ayuda de la tecnología, ya que las empresas fortalecen sus bases regionales mientras contemplan una clase media floreciente de unos tres mil millones de consumidores en Asia.

A principios de año, la Organización Mundial del Comercio (OMC) predijo que los flujos comerciales mundiales podrían caer hasta en un 32%, lo que habría superado la peor caída de la Gran Depresión. Si las cifras actuales se mantienen hasta el cuarto trimestre, la OMC proyecta que el comercio mundial de mercancías solo caerá un 9.2% en 2020, que es menos que la caída del 12% en el comercio mundial en 2009 en el apogeo de la crisis financiera. En respuesta a la pandemia, las empresas multinacionales están desarrollando nuevas formas y encontrando nuevos lugares para producir sus productos.

Otro factor clave en la capacidad de recuperación del sistema de comercio mundial fue la decisión de las naciones de resistir colectivamente sus instintos más proteccionistas, una tendencia que puede fortalecerse con el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, que prometió volver a participar en los esfuerzos multilaterales. «Va a ser una prioridad importante para mí en las primeras semanas de mi presidencia tratar de que estemos de nuevo en la misma página con nuestros aliados», dijo Biden al columnista del New York Times, Thomas Friedman. La Unión Europea señaló esta semana que está dispuesta a mejorar las relaciones con la administración entrante de Washington: «Este poder e influencia combinados es indispensable para anclar la cooperación global en el siglo XXI».

Durante la primera ola del virus, los gobiernos en general se adhirieron a sus compromisos con la OMC y mantuvieron el comercio abierto y fluido, según el último informe de la organización sobre las restricciones comerciales del G20. «Los gobiernos aprendieron lecciones de experiencias pasadas de que detener los flujos comerciales es problemático», dijo el economista de la OMC, Robert Koopman. «Puede haber desafíos para la globalización, pero ayuda a facilitar la recuperación».

El rápido desarrollo de las vacunas es en sí mismo un producto de la globalización, donde la inversión y la experiencia científica se comparten a través de las fronteras, y se forman centros de producción y canales de distribución en todo el mundo. Koopman dijo que los gobiernos necesitarán promulgar más medidas fiscales y monetarias para suavizar el golpe para las empresas y los trabajadores que nuevamente están viendo interrumpidos sus medios de vida. Concluyó que «si la vacuna llega y las perspectivas mejoran y los consumidores se vuelven optimistas y comienzan a gastar, es posible que el estímulo fiscal no sea el necesario».

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