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Etiopía no tiene descanso y teme por otro conflicto armado

Luego de la derrota militar del TPLF, los habitantes de esa región del norte se plantean la anexión de algunas zonas a la provincia amhara vecina, lo cual podría acarrear un nuevo problema.

Con la derrota militar del Frente de Liberación de los Pueblos de Tigré (TPLF), los habitantes de esa región del norte de Etiopía se plantean ahora la anexión de algunas zonas a la provincia amhara vecina, lo cual podría acarrear un nuevo conflicto, según los analistas. El 28 de noviembre, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, premio Nobel de la Paz 2019, anunció la toma de la capital regional, Mekele, y el fin de la operación militar lanzada 24 días antes para derrocar a los dirigentes del TPLF que gobernaban en la región.

Estos últimos, que llevaban meses desafiando al gobierno federal, han huido y una nueva administración ha tomado las riendas de la región. En Alamata, una localidad agrícola del sur de Tigré, visitada hace poco por un equipo de AFP, la victoria sobre el TPLF fue celebrada con disparos al aire. Pero otro acontecimiento suscitó el mismo fervor o más: la liberación de Berhanu Belay Feferra.

Berhanu, de 48 años y autoproclamado «prisionero político», se estaba pudriendo desde 2018 en una mazmorra de Tigré, acusado por el TPLF de reclamar la anexión de su tierra natal de Raya, cuya principal ciudad es Alamata, a la región vecina de Amhara, al sur. Según esta persona, esas tierras fértiles habían sido anexionadas ilegalmente a Tigré por el TPLF cuando este derrocó en 1991 al régimen militar marxista del Derg de Mengistu Hailemariam.

Tras ello, el TPLF monopolizó los mandos del poder en Adís Abeba, antes de ser apartado, poco a poco, por Abiy Ahmed, un oromo convertido en primer ministro en 2018 a raíz de una movilización popular contra la élite de Tigré. Después de estar más de dos años detenido, en los que sufrió palizas y largos periodos de aislamiento en una cueva excavada en la ladera de una montaña, Berhanu regresó a su hogar triunfalmente cuando las fuerzas del TPLF, que se batían en retirada frente al ejército federal, lo dejaron marchar.

«No queremos estar gobernados por gente que no nos entiende», declaró Berhanu al ser consultado por AFP. Este hombre ahora se encuentra de nuevo junto a su esposa y sus cuatro hijos, determinado a retomar su causa. Solo han pasado unos días desde el gran desfile organizado para celebrar su vuelta, que describe como el día más feliz de su vida, después de su boda.

La zona de Raya no es la única de Tigré cuyos habitantes desean la anexión a la región Amhara. En el oeste de Tigré está ganando fuerza la misma idea, en una zona en al que el TPLF también está acusado de haber anexionado tierras históricamente amhara. Esas zonas están custodiadas por las fuerzas especiales de la región Amhara, después de haber apoyado al ejército federal para expulsar al TPLF. También hay responsables de etnia amhara en las administraciones provisionales que se han puesto en marcha en varias localidades.

Ya puede leerse la palabra «Amhara» en numerosas casas abandonadas o en las persianas de los comercios, como un acto de propiedad marcado con prisas. Para William Davison, analista del International Crisis Group (ICG), lo que ocurre en el oeste y en el sur de Tigré se asemeja a «anexiones de facto, inconstitucionales», que «crean un precedente desestabilizador para la federación» etíope.

Algunos de los nuevos responsables lo dicen claramente: no quieren tener nada que ver con Tigré. «Hemos estado obligados a formar parte de Tigré. Ahora, esta zona es liberada por la fuerza», explicó la AFP el nuevo alcalde de Alamata, Kassa Reda Belay, agregando que espera que Abiy «responda a la demanda de los habitantes», es decir, que declare la zona bajo autoridad amhara.

«Si no, habrá un derramamiento de sangre y una guerra civil», aseguró. Los proyectos a largo plazo del gobierno federal para esos territorios disputados son un tanto difusos. El presidente de la región Amhara, Agegnehu Teshager, asegura que las fuerzas regionales no participaron en el conflicto para satisfacer ninguna reivindicación territorial. Pero, recuerda Zadig Abraha, ministro etíope de Democratización y oriundo de Alamata, «la gente reclamó alto y claro formar parte» de Amhara. «Es posible que esto ocurra y vamos a tener que esperar».

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