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“No se dio, no sé qué pasó”: El ídolo que casi traiciona a River para irse a jugar a Racing

El jugador no tenía las puertas abiertas del Millonario y terminó en otra institución.

A lo largo de su historia River fue sumando una gran cantidad de ídolos que hoy en día son parte de una bandera enorme. Dentro de la lista de apellidos, no hay dudas que uno de los más queridos por los hinchas es Ariel Ortega. El jujeño desplegó su magia durante años en el Monumental, sumado además a la obtención de títulos más que importantes, destacándose sobre todos los demás la consagración en la Copa Libertadores del 96.

Sin embargo, hubo un momento en el que casi cambia de bando. En una extensa entrevista para TyC Sports, el Burrito confesó que estuvo muy cerca de firmar con otro grande de la Argentina. “Estuve a punto de jugar en Racing. No sé qué pasó. Cuando yo termino todo el tema con Turquía, Fernando Marín estaba de presidente y tenía buena relación con Julio Grondona, así que nos cita en una estación de servicio de Avellaneda”, comenzó contando.

“Yo el día anterior ya me había reunido con él y habíamos arreglado todo, así que fuimos a hablar con Julio. Salí de ahí como jugador de Racing. Llego a mi casa, recibo un llamado de Marín y me dice ‘no se puede’. No hablé nunca más, no me dio más explicaciones. No sé lo que pasó”, agregó Ortega. Esto fue un golpe muy grande, ya que por ese entonces no tenía club, y aunque parezca mentira, en River no le abrían las puertas.

“Cuando pasó todo lo de Turquía fui a ver a Grondona a la AFA, me atendió dos minutos y como que me echó, no me atendió muy bien. Yo tenía 30 años y si no me arreglaba el tema él era imposible. En ese momento tenía un juicio, estaba poniendo mucha plata entre abogados y los chorros de representantes. No quería poner más plata y dije ‘no juego más’”, reveló el Burrito, dejando en claro que casi cuelga los botines de manera prematura.

Pero finalmente llegó otro club para ayudar y salvar a uno de los ídolos máximos de River. “Me llamó el Tolo Gallego para jugar en Newells. Le dije que sí, porque lo amo y fue una persona muy importante en mi vida. Me arreglaron el tema y fui a Rosario. Fue una experiencia hermosa y salimos campeones”, concluyó. Las vueltas de la vida hicieron que el jujeño le convierta un gol al Millonario, y en el festejo aplaudió a la gente, y le hizo un gesto más que recordado a los dirigentes de esa época.

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