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Dióxido de cloro

SOCIEDAD

Coronavirus: murió el paciente al que le ordenaron suministrar dióxido de cloro tras una medida cautelar

Aún no se sabe si el paciente recibió la sustancia antes de su muerte.

Hace instantes se conoció que Oscar Jorge García Rúa falleció esta tarde a causa de coronavirus. Se trata del paciente al que la Justicia Federal ordenó suministrarle dióxido de cloro al tratamiento contra el COVID-19. La disposición fue encomendada al Sanatorio Otamendi, luego de la medida cautelar presentada por la familia del enfermo. Aún no se sabe si el paciente recibió la sustancia antes de su muerte.

Según consignó AM 750 en su sitio web, García Rúa se encontraba internado en grave estado al Otamendi, y pese a que la institución apeló la medida judicial el hombre habría recibido la sustancia, aunque esa información todavía no fue confirmada. De esta forma, se espera que el sanatorio porteño se manifieste al respecto en las próximas horas, tras el polémico fallo que puso en alerta a la comunidad científica y médica.

El fallo de la Justicia, del juez subrogante Javier Pico Terrero, sacudió a toda la comunidad científica y generó preocupación, ya que desde hace meses la Sociedad Argentina de Infectología y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), entre otras entidades sanitarias, alertan sobre la peligrosidad que conlleva esta sustancia.

En el fallo, el juez Pico Terrero había aclarado que el nosocomio debía aplicarle los tratamientos prescriptos por el médico tratante del paciente y remarcó que “la cobertura de los tratamientos indicados no ocasionaría un grave perjuicio para la demandada, pero evita, en cambio, el agravamiento de las condiciones de vida de la actora”, un tratamiento que instituciones como la ANMAT no habían recomendados hace un tiempo.

El dióxido de cloro es una sustancia utilizada como desinfectante de superficies y blanqueador de materiales orgánicos, altamente riesgosa para su administración y consumo en humanos y que, de momento, no tiene eficacia demostrada en el tratamiento del coronavirus. De hecho, la ANMAT explicó meses atrás que por su ingesta las personas podrían padecer “irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales”.

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