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Estados Unidos: los demócratas ganan en Georgia y están a un paso de controlar el Senado

Con una doble victoria en Georgia, los demócratas contarían con 50 asientos en el Senado, igual que los republicanos, por lo que la vicepresidenta, Kamala Harris, tendría el poder de desempatar.

Buenas noticias para el futuro presidente estadounidense. El demócrata Raphael Warnock ganó uno de los dos escaños de senador en juego por el estado de Georgia, y su compañero de partido Jon Ossoff lidera el otro escrutinio, en una sorpresiva doble victoria que daría a Joe Biden el control de la Cámara Alta del Congreso de Estados Unidos.

Raphael Warnock, pastor de una iglesia de Atlanta donde oficiaba Martin Luther King, derrotó a la senadora saliente republicana Kelly Loeffler, informaron las cadenas CNN, CBS y NBC el miércoles. El triunfó fue con el 50,5% de los votos, según destacó AFP de los datos brindados por el canal CNN, convirtiéndose en el primer senador negro electo en este estado del sur de Estados Unidos. Por su parte, Jon Ossoff obtenía 50,1% de los votos frente a otro senador republicano saliente, David Perdue, pero todavía no tenía la victoria asegurada, según la misma fuente.

A horas de una reunión en el Congreso este miércoles para formalizar el triunfo de Biden el 3 de noviembre, los resultados preliminares en Georgia son alentadores para el presidente electo, que espera iniciar su mandato el 20 de enero con todos las palancas de poder. Si se confirma el segundo resultado en este estado sureño tradicionalmente conservador, sería un golpe apabullante para el Partido Republicano, que tras haber perdido la Casa Blanca hace dos meses, vería escaparse la Cámara Alta. Los demócratas tienen mayoría en la Cámara de Representantes.

También representarían un duro revés para Donald Trump, quien sigue sin reconocer su derrota y cuya cruzada alegando teorías de conspiración sobre un supuesto fraude ha sido, según algunos observadores, contraproducente para su bando en los comicios del martes. Impulsados por el estrecho triunfo de Joe Biden en Georgia en noviembre, inédito desde 1992, los demócratas lograron movilizar a sus votantes, especialmente el crucial electorado afroestadounidense. «Georgia va a hacer historia una vez más», declaró la congresista demócrata Ilhan Omar.

Elección histórica

La elección es histórica por otras razones también. Raphael Warnock será el primer senador negro en la historia de Georgia. Jon Ossoff sería, con 33 años, el senador demócrata más joven desde Joe Biden, quien fue electo en 1973. «Todo se juega hoy», había advertido el exvicepresidente de Barack Obama, quien se convertirá en menos de tres semanas en el 46º presidente de Estados Unidos y pretende marcar una ruptura con el actual inquilino de la Casa Blanca.

Con una doble victoria en Georgia, los demócratas contarían con 50 asientos en el Senado, igual que los republicanos. Pero la futura vicepresidenta Kamala Harris tendrá el poder de romper el empate, y hacer inclinar la balanza al lado demócrata. Más de tres millones de electores, un 40% de los inscritos en el estado, votaron con antelación, un récord para una segunda vuelta senatorial en Georgia. Se gastó un total de 832 millones de dólares en la campaña, según el Center for Responsive Politics, un organismo independiente.

Para el analista del Cook Political Report, Dave Wasserman, la participación en estos comicios recuerda la ola demócrata en las elecciones a la Cámara Baja hace dos años. «Esto es lo que vimos en 2018: muchos votantes de Donald Trump simplemente no se manifiestan cuando él no está en la boleta electoral», publicó en su cuenta oficial de Twitter.

«Salvar a Estados Unidos»

Signo de lo que está en juego, el presidente electo y el saliente estuvieron en el terreno el pasado lunes. Estas elecciones podrían ser «su última oportunidad de salvar al Estados Unidos que amamos», manifestó Donald Trump ante sus fieles. En una semana particularmente cargada y llena de desafíos, el Congreso se reunirá el miércoles para registrar formalmente los votos electorales conseguidos por Biden en las presidenciales de noviembre (306 contra 232).

Esa obligación constitucional es un mero trámite, pero la cruzada de Donald Trump contra los resultados le otorgan a la jornada una tonalidad particular. Aunque varios pesos pesados republicanos, incluido su líder en el Senado Mitch McConnell, admitieron la victoria de Joe Biden, el presidente saliente aún puede contar con el apoyo de decenas de congresistas.

Tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, esos parlamentarios prometieron expresar sus acusaciones de fraude en el Capitolio. El miércoles, los ojos estarán puestos en el vicepresidente Mike Pence que, según el protocolo, será el encargado de declarar ganador a Joe Biden en la sesión bicameral. «El vicepresidente tiene el poder de rechazar a los votantes elegidos fraudulentamente», publicó Donald Trump en Twitter, erróneamente.

Una gran manifestación de apoyo a Trump está prevista para el miércoles en la capital estadounidense y algunos de sus seguidores ya comenzaron a concentrarse allí. «Mi comandante en jefe me llamó y mi Señor y Salvador me dijo» que viniera, comentó Debbie Lusk, de 66 años, una contadora jubilada. El presidente saliente confirmó que hablará ante ellos a las 11:00 (16:00 GMT) desde la explanada ubicada al sur de la Casa Blanca. Joe Biden se ha abstenido en gran medida de comentar sobre esta presión sin precedentes sobre los resultados electorales. El miércoles tiene previsto dar un discurso sobre economía.

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