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Cataluña celebra ajustadas elecciones regionales en plena pandemia del coronavirus

La disputa será entre los dos partidos separatistas del gobierno regional, Juntos por Cataluña (JxC) e Izquierda Republicana (ERC), y los socialistas de Pedro Sánchez.

Cataluña empezó a votar este domingo en unos comicios regionales marcados por la pandemia, en la que los socialistas del jefe de gobierno español Pedro Sánchez quieren avanzar a los independentistas en el poder, tres años después de una fallida tentativa de secesión. Con un importante despliegue de medidas sanitarias, los centros electorales abrieron sus puertas a partir de las 08:00 y cerrarán a las 19:00, cuando empezará el escrutinio cuyo resultado debería conocerse en la misma noche.

A pesar de una leve mejora de la pandemia en las últimas semanas, los expertos auguran una bajada de la participación por el miedo a contagiarse del virus. «Es evidente que no es el mejor momento para hacer elecciones (…), pero cuando vas a trabajar cada día en metro, también te estás exponiendo», decía Sergi López, un votante de 40 años en Barcelona. El gobierno regional había intentado aplazar los comicios a finales de mayo debido al fuerte repunte de la pandemia después de Navidad, pero la justicia lo impidió.

En una medida insólita, las personas contagiadas o en cuarentena podrán votar de 18:00 a 19:00, franja en la que el personal del centro electoral estará equipado con monos de protección, guantes y pantalla facial. Aunque había miedo a una desbandada de los ciudadanos designados por sorteo para trabajar en el dispositivo electoral –más de un 40% habían pedido no ir–, todos los puntos de votación funcionaban con normalidad a media mañana.

«Tenía miedo a venir, pero también a que te multen si no vienes. Al final, no te queda opción, vienes y te ahorras problemas», dijo Xavier Navés, técnico audiovisual de 45 años que cuida normalmente de su madre mayor. Para minimizar el riesgo de contagio, las autoridades establecieron puntos de votación en espacios abiertos como el entorno del estadio del FC Barcelona o una plaza de toros en la ciudad de Tarragona, informó AFP.

En todos ellos, los votantes entraban a cuentagotas para evitar aglomeraciones y hacían fila en el exterior bajo una molesta e intermitente lluvia. «Después dirán que hay mucha abstención. Está lloviendo, hay colas, nos estamos mojando… No está bien organizado», criticaba Josep Maria Prats, un trabajador sanitario de 59 años que esperaba en la puerta de un colegio de Barcelona.

Una batalla de tres

La caída de la participación añade incertidumbre a la ajustada lucha entre los dos partidos separatistas del gobierno regional, Juntos por Cataluña (JxC) e Izquierda Republicana (ERC), y los socialistas de Pedro Sánchez, con intenciones de voto de alrededor del 20% según las encuestas.

El dirigente español se empleó a fondo en estos comicios, acompañando en repetidas ocasiones a su candidato y exministro de Sanidad Salvador Illa, que se dio a conocer como principal gestor de la pandemia. Una teórica victoria puede resultarles estéril para arrebatar el poder a los separatistas, que se comprometieron por escrito a no pactar con los socialistas. 

A pesar de sus divisiones internas, los sondeos auguran a los partidos independentistas una nueva mayoría absoluta en el Parlamento regional (135 escaños). Cataluña, de 7,8 millones de habitantes, vive sumida en la inestabilidad política con cinco elecciones regionales desde 2010, cuando empezó a crecer el movimiento independentista que lleva ahora cinco años en el poder.

La tensión alcanzó su punto máximo en octubre de 2017, por la celebración de un referéndum ilegal de autodeterminación y la fallida proclamación de una república independiente bajo la presidencia de Carles Puigdemont, huido después a Bélgica.

Desde entonces, el proceso separatista está paralizado por las fuertes desavenencias entre la línea más dura de JxC de Puigdemont y la estrategia moderada de ERC, que aspiran a arrebatarles el liderazgo del independentismo. «Para mí, la independencia es la única solución y votaré independentista, pero muy enfadada porque no lo hacen bien, solo se pelean», decía Neus Madrilas, una mujer de 76 años.

El desenlace de esta pelea interna puede repercutir en la estabilidad de Pedro Sánchez, cuyo gobierno de coalición minoritario se sustenta entre otros en los diputados de ERC en el Congreso español. Previsiblemente, el escrutinio dejará un panorama muy fragmentado que complicará las negociaciones para formar gobierno, hasta el punto que varios analistas no descartan una posible repetición electoral.

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