Conecta con nosotros

Hola, ¿Qué estás pensando?

El Intransigente
Fiambalá

VIDA & ESTILO

La Iglesia de San Pedro de Fiambalá el hogar de los milagros inexplicables

La iglesia es un bastión histórico. Posee pinturas traídas del alto Perú hace tres siglos. Piezas únicas que se tallaban a mano en nuestro continente.

(Por Diego Nofal) Muchas veces hemos hablado de las Termas de Fiambalá, uno de los emblemas del turismo en Catamarca. Pero no hemos prestado atención a otro de los grandes atractivos que tiene la ciudad: la Parroquia de San Pedro. Todos los 29 de junio se llena de fieles y curiosos que quieren participar de la fiesta patronal. De hecho nada mejor que hablar del tema en esta columna, porque en el año 2014 el municipio declaro al Santo “Patrono de la Fe y el Turismo”.

El templo data del siglo 18 y lo mandó a edificar el Capitán español Domingo Carrizo. Fue declarado monumentos históricos nacional. Su construcción es una de las más antiguas del país. De ahí que tenga paredes de casi un metro de espesor. Pero no sólo eso la escalera de acceso al campanario está construida en una sola pieza de algarrobo tallada, algo que sólo un artesano de aquella época podía animarse a hacer.

La iglesia es un bastión histórico. Posee pinturas traídas del alto Perú hace tres siglos. Piezas únicas que se tallaban a mano en nuestro continente. Además hay reliquias europeas que llegaron a la provincia gracias al contrabando colonial y fueron resguardadas en la iglesia. Pero, sin dudas, la pieza clave es la imagen de San Pedro Caminador. Está tallada en madera y es articulada, tal como se estilaba en la época. Pero lo más increíble es como esa maravillosa pieza de arte religioso llegó hasta Catamarca.

Domingo Carrizo era un comerciante de piezas europeas. Había montado un negocio rayano con el contrabando. Viajaba a Bolivia y Perú llevando distintos objetos que ingresaban ilegalmente por el puerto de Buenos Aires. Los vendía a menor costo que los que llegaban a los puertos peruanos y debían pagar impuestos. En uno de esos viajes una casualidad lo llevó a una iglesia destruida donde los nativos le rendían culto a la imagen de San Pedro. Los más románticos dicen que sintió un mandato divido que lo impulsó a llevarse la imagen. Pero, en el rigor de la verdad, se trató de un robo.

Los habitantes del lugar se enteraron de que el capitán español se había llevado la imagen y comenzaron a perseguirlo. Según cuenta la leyenda cuando iban a atraparlo una fuerte tormenta de tierra lo ayudó a escapar. Carrizo sostuvo hasta el día de su muerte que eso fue un milagro del santo. Entró a la Argentina por la Quebrada de Humahuaca, siguió su rumbo por los Valles Calchaquíes. Al llegar a Fiambalá la mula que llevaba la imagen se desplomó y se negó a seguir su camino.

Allí donde en animal se plantó, al lado de un algarrobo añoso, se construyó el histórico templo de San Pedro Caminador. Hasta acá la leyenda no es distinta a tantas otras. Pero lo increíble es que los pobladores aseguran que el santo, literalmente, camina. Con frecuencia anual se le cambia los zapatos a a imagen porque las suelas se gastan. Inclusive las cuidadoras de la imagen dicen que algunas mañanas encuentran en el manto del santo abrojos y restos de plantas del lugar. Por eso se considera a esta iglesia el hogar de los milagros inexplicables.

El Intrasigente, República Argentina © Copyright 2020 // Todos los derechos reservados