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Turismo en Catamarca: cuidar el arte rupestre para iluminar el futuro

Muchos visitantes están depredando los sitios arqueológicos. Hacen fogatas, dejan basura y a veces hasta su nombre inscripto en las rocas sagradas.

(Por Diego Nofal) El turismo en Catamarca es una búsqueda de tesoros ocultos. En el monte, entre las montañas, en los salares. En todos lados hay formaciones rocosas impactantes, paisajes que sólo pueden verse en estas latitudes, cielos más azules que en cualquier otro lugar. Pero sobre todo hay vestigios de antiguas civilizaciones que dejaron sus huellas en el suelo catamarqueño. Pero hoy el arte rupestre necesita de la ayuda de todos para conservarse.

Si usted gusta de la arqueología, de descubrir secretos ocultos entre los socavones de las montañas. no Su lugar está entre las celebérrimas pinturas rupestres de La Candelaria, la roca tiene tallada historias de los pueblos primigenios. Además, con caminar unos cientos de metros más puede llegar a las ruinas ceremoniales de La Tunita, donde los líderes espirituales alucinaban con cebil y dejaban las descripciones de sus sueños narcóticos marcadas en las piedras.

Pero uno de los lugares más emblemáticos y menos conocidos es el sendero de Benteveo es una maravilla natural para caminar, pero si usted es paciente y observador llegará hasta La Resbalosa, un yacimiento arqueológico donde los pueblos originarios dejaron plasmado su arte y que es casi inexplorado por el hombre. Ese es uno de los lugares que más necesita de la buena predisposición y el cuidado de todos los que hacen turismo en Catamarca.

Figuras antropomorfas simples, volumétricas, ortogonales; de cabeza o escondidas; formas abstractas circulares, rectilíneas o en patrones; escenas de pastoreo, de caravana y de predación. Los grabados superficiales o de surco profundo y también restos óseos, metálicos y de cerámica —hallados en la excavación de una de las cuevas, son algunas de las artes rústicas por excelencia. El problema es que muchos visitantes están depredando los sitios arqueológicos. Hacen fogatas, dejan basura y a veces hasta su nombre inscripto en las rocas sagradas.

La provincia de Catamarca ha puesto manos a la obra para preservar estos lugares. Justamente en La Tunita con la ayuda del Gobierno nacional, la Universidad Nacional de Catamarca, del municipio de Ancasti y fundaciones de conservación ha creado un parque arqueológico. La idea es replicar esta experiencia a las cuevas de la Candelaria y en otros sitios donde la cultura de los pueblos originarios haya dejado su sello. Pero, hasta tanto, si usted va a hacer turismo en Catamarca preserve los lugares que un día sus hijos y nietos querrán conocer.

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