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SOCIEDAD

Apocalipsis: el virus contra el mundo

Reflexiones de un ciudadano argentino ante el virus.

(Por R. Mena-Martínez Castro)- Esta es la vida que milagrosamente vivimos hoy, aunque fatalmente rodeada de muertes por virus planetarios y de fantasmas ávidos de penetrar nuestros límites que creíamos inviolables, cuando la existencia va siendo ya una memoria desleída en sueños amanecidos. La noche se cierne sobre nosotros, cual Apocalipsis, oculta en numerosas muertes, cuando afuera en el mundo, todavía el viento trae el rumor de durazneros en flor y de vidas brotando como ramas recientemente verdecidas que no claudican ante el coronavirus.

¿De qué comarcas sin recuerdo ha nacido esta innombrable que como bocas tenebrosas se esfuerzan por nombrarnos, cuando estábamos felices en los umbrales de la existencia, sin pensar en los aciagos momentos del recuento final? Las noticias a las que asistimos a diario, nos llena de voces que, como aviesas espinas nos desnudan las verdades que desvelan al mundo, llenas de dolor y hurañas de futuros desgarros.

Mundo

¿Qué es el Apocalipsis sino aquel libro del Nuevo Testamento, con terribles revelaciones que la mente se urgencia en desconocer? El cataclismo presentido no nos oculta la verdad, ausente de falsos engaños en nuestro oscuro devenir, sin embargo, a pesar de ello pienso que el mundo aún no está preparado, pues hay voces que quieren cantar, quieren amar, quizá en una sucesión de imágenes recientemente recobradas, como gritos antiguos sobre espumas inmortales.

La lucha denodada contra el virus, de todos aquellos que quieren permanecer en esta tierra, aunque el día por venir sea breve, es azarosa y llena de fatigas. 

Los laboratorios del mundo y sus hacedores no bajan los brazos tratando de combatir con vacunas esta situación que parafraseamos como tercera guerra mundial, aunque no sea con las mismas armas de las anteriores, pero sí con la misma fiereza – aún más letal-  guardando en sus entrañas la vida de ancianos, mujeres y niños que, acaso, desgarran entre sus manecitas los juguetes que la enfermedad despoja. 

Coronavirus

La mente como una suerte de amparo, se niega a recordar los números de esta pandemia, hablando de olas sucesivas, primera, segunda y tercera, cuál es la que fatiga la salud europea. Llueve sobre el mundo, llevándonos como troncos arrastrados por la creciente hacia esos países del olvido o a las guaridas de la bruma, cuando con aquellos cuidados preconizados por las entidades de salud, la humanidad consciente podría volver a esa alegría que regresa en la Vida. 

Se desvela la impaciencia y las vacunas no llegan, y cuando lo hacen corren suertes inesperadas e inescrupulosas, debido a la fatídica corrupción que carcome los cimientos otrora fuertes de una sociedad argentina pujante. 

El devenir de estos tiempos acechándonos, nos respira con un aire perplejo para encontrarnos con los párpados densos y la mirada absorta en la suprema irresponsabilidad de la juventud, que no se amedrenta, conformando una horda desenfrenada de rebeldes, sin pensar que la noche es corta y oscura. 

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