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Ángel de Brito
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ESPECTÁCULO

“Me apuntaba con un revólver”: Ángel de Brito conmocionado en pleno programa

No podía creer lo que estaba escuchando.

El relato más duro y fuerte de todos se vivió en “Los Ángeles de la Mañana”, el ciclo que lleva adelante Ángel de Brito a través de la pantalla de Canal Trece. Y es que el periodista se mostró conmocionado al escuchar el relato de Mónica, la madre de Karina la Princesita. “El papá de Karina me apuntaba con un revólver en la cabeza delante de los chicos y le preguntaba: ‘¿La mato o no la mato?’. Ellos lloraban, eran muy chiquititos”, sostuvo.

“Son cosas que son grosas para una criatura. Me culpé mucho tiempo por no haber salido antes, pero la violencia de género opera así. Soporté piñas, patadas, estar en el piso con mi bebé protegiéndolo, y sentir las patadas. Aún hoy sufro de dolor de cadera. Yo no entendía cómo alguien que me decía que me amaba me hacía algo así. Por Kari, yo me sentía segura porque sabía que su papá la amaba. Él la defendía y era su reina. Ezequiel, no. Un día, él le pidió un vaso de gaseosa y como la sirvió en el mismo vaso con el que estábamos cenando, él se enojó. Le dijo: ‘¡Vos me traés este vaso sucio!’. Ella le había llevado el vaso y la botella, que era retornable”, manifestó.

“Y le revoleó la botella, que era de un plástico duro, y la parte del pico le pegó en la espaldita a Kari, que tenía 10 años. Lo que hice fue preguntarle por qué con ella, le dije que yo me aguantaba todo, pero con los chicos no. Ellos se fueron al comedor, estaban con miedo, y les dije que hasta ahí había llegado. Les propuse que si se querían ir conmigo, nos íbamos, y si no, yo me quedaba con ellos. Yo fui criada por mis padrinos, no por mis padres. No estuve de novia mucho tiempo. Lo vi solo una vez, y cuando me vieron con él, que tenía barba, pensaron que era un hombre grande y me echaron de mi casa. Fui a dormir a una plaza durante varios días”, afirmó Mónica delante de Ángel de Brito.

“Me casé a los 18 años porque él lo decidió. Lo que yo pensaba era que alguien se estaba ocupando de mí. Después de la primera pelea, fui a contarle a mi mamá, que me dijo: ‘Cuando una se casa, tiene que aguantar lo que sea’. Ella también tuvo un marido golpeador, y lo naturalicé. Soporté 11 años. Yo me fui una noche a la 1 de la mañana con los chicos gracias a un remisero que, pobrecito, veía lo que pasaba. Él me resguardó en la remisería y me dijo: ‘Yo la llevo, pero usted tiene que ir a hacer la denuncia, sino, no cuente conmigo’”, sostuvo.

“Mi madrina, además, me dijo que ya no quería verme golpeada y me ofreció que la próxima que pasara algo así fuera a su casa. Me abrió la puerta, y aunque él venía con el revólver a acosar a mi tía, siguió protegiéndonos. Me gustaría decirles a las mujeres que pasan por esto que no se callen. Que, por favor, pidan ayuda. Cuando yo salía a la calle, creía que era invisible; no quería que me vean. Hoy por suerte la gente se involucra. Hoy, gracias a Dios, el papá de mis chicos está bien y tenemos buena relación. Mi casa está abierta para todo el mundo. No soy nadie para perdonar, solo agradezco haber salido de todo eso”, concluyó.

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