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Andy Kusnetzoff
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ESPECTÁCULO

«Puede morir»: el crudo relato de Luis Novaresio que dejó sin palabras a Andy Kusnetzoff

El comunicador se expresó sin filtro e impactó.

Ya pasó un mes desde que Andy Kusnetzoff regresó a Telefe con «PH, podemos hablar», su clásico de entrevistas a figuras de la farándula local. Ya conocido de la casa por su presencia en varias ocasiones, Luis Novaresio asistió al programa y revivió un momento crudo de su vida que dejó sin palabras al popular conductor.

En «el punto de encuentro» los famosos recordaron el momento en el que «tuvieron que crecer a la fuerza» y el periodista de América TV hizo su descargo al respecto. A modo de introducción contó: «Yo soy hijo único de una familia de clase medial laburante, mi papá era migrante italiano, mi vieja era ama de casa. Tuvo que dejar de estudiar porque su madre murió a los 13 años de ella y se hizo cargo de la casa».

«La familia materna vive casi toda en Estados Unidos, mucha de la paterna quedó en Italia y solo tengo una tía que vive lejos. Por lo cual era una familia de 3, que en un momento un médico me dijo ‘tu viejo se puede morir porque tuvo un infarto, un hecho que me hizo crecer», resaltó el presentador de A24 sobre su reducido círculo familiar.

Acto seguido, Luis Novaresio relató un instante que lo marcó para siempre: Pero yo me puedo acordar hasta con precisión del día… que fue un 16 de febrero de mis 16 años, que mi vieja me dejó una carta diciéndome como se podía… en mi casa pesaron tanto las palabras como los silencios, muchas veces no se podía hablar pero estaba ahí presente. No era común decir ‘te amo’. Mi vieja me dejó una carta diciéndome que ella iba a respetar mi elección de vida. “Sexualidad sin decirlo», acotó Andy Kusnetzzoff.

Y cerró: «Pero lo que más le dolía era que yo iba hacer perder el apellido, yo soy el único hijo varón con el apellido que tengo, es decir soy el último Novaresio. Fue un masazo, me sentí frente al dilema de que tenía que elegir complacer un deseo materno. Cero le reprocho a mi vieja, hizo lo que pudo, con la formación que tuvo. Tenía que elegir entre el designio materno o lo que quería hacer con mi vida y te juro que ese día sentí que me había hecho adulto, que me había hecho cargo de mí mismo. Ahí aprendí que uno siempre debe apostar al deseo».

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