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SOCIEDAD

Mar del Plata: despidieron los restos del oficial asesinado, que quiso desarticular una fiesta clandestina

A la ceremonia asistieron el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni y el jefe comunal de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro.

Los restos de Diego Rosales, el oficial de Policía asesinado en medio de un operativo que tenía como objetivo desbaratar una fiesta clandestina, fueron despedidos hoy en Mar del Plata. Al funeral concurrieron: Sergio Berni, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredón y José Segovia, jefe de la Departamental local.

La ceremonia, según precisó NA, se realizó con una guardia de honor de la Policía de la provincia de Buenos Aires que se llevó adelante en una casa velatoria ubicada en Libertad y Jara al tiempo que el cortejo fúnebre fue custodiado por un escuadrón de motociclistas. Durante el funeral, hubo momentos dolorosos protogonizados ya sean por los familiares del efectivo asesinado o por sus amigos y colegas de la fuerza, quienes más alla de su sufrimiento personal, brindaron su contención a la hija de Rosales, una niña de diez años.

Alrededor del mediodía, el cajón con los restos del fallecido, fue sacado de la casa mortuaria y momentos después, un efectivo tocó con su trompeta un «Taps». Además, una bandera nacional y la gorra del miembro de la fuerza de seguridad fueron dados a Sergio Berni, quien se encargará de darles ambos objetos a la familia del policía. En cuanto al hecho, que se cobró la vida del efectivo, tuvo lugar el domingo pasado en horas de la madrugada.

Todo comenzó cuando Rosales y otros compañeros, arribaron a las calles Jorge Newbery y Pesquero Narwal, barrio Parque Estella Maris, luego de recibir una denuncia por una fiesta clandestina, la cual al estar prohibida, se encontraba violando las restricciones establecidas por las autoridades gubernamentales en el marco de la pandemia. Una vez en el lugar, los policías observaron como un grupo de jóvenes, que abandonaban el festejo, le arrojaban piedras a un taxista.

Los efectivos, acorde con la versión inicial de los hechos, dada a conocer por la agencia de noticias, comenzaron a ir tras los jóvenes, quienes decidieron esconderse en una casa situada en la calle Pesquero Quovadis al 3.700. Además, uno de los muchachos se acomodó algo a la altura de su cintura y los policías sospecharon que podría tratarse de un arma. Rosales y otro efectivo entraron a la propiedad, pero cuando ingresaron, el dueño del inmueble, un individuo de 69 años, creyó que los oficiales querían atacar su casa o a los jóvenes y en consecuencia, disparó. La bala pegó en el cuerpo de Rosales y si bien, fue llevado al hospital, los doctores sólo pudieron confirmar su muerte.

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