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Un parto prematuro en un avión sorprende al mundo: así fue el vuelo en el que milagrosamente viajaban médicos y enfermeras

La mujer que dio a luz su bebe de 29 semanas no sabía que estaba embarazada.

Un parto milagroso ocurrió en un vuelo que se dirigía desde la ciudad de Estados Unidos de Salt Lake City, hasta la capital de Hawaii. Una mujer comenzó a tener contracciones y entro en parto a más de 10.000 metros de altura. Milagrosamente, en el mismo vuelo se encontraban un médico y dos enfermeras, que la pudieron asistir y así dar a luz a su bebé prematuro.

La mujer estaba embarazada de tan solo 29 semanas, y no estaba al tanto de que cargaba un bebe, por lo que la situación fue aun más sorpresiva de lo que parece. De esta manera, se mostró más que agradecida con las enfermeras Lani Bamfield y Amanda Beeding del hospital North Kansas City y con el doctor Dale Glenn, del centro médico Hawaii Pacific Health, según consignó la institución.

La madre del bebe, Lavinia «Lavi» Mounga, consideró que su hijo tendrá un nuevo tío y dos tías para toda la vida, en referencia al personal de salud que la ayudó a dar a luz. El doctor Glenn relató a Hawaii Pacific Health que «alrededor de la mitad del vuelo, hubo una llamada de emergencia» que fue la que indicó que el parto prematura estaba teniendo lugar, alertando a la tripulación del avión.

«He tenido esta experiencia antes, y por lo general son súper claros al preguntar si hay algún doctor a bordo», explicó el médico. «Pero esta llamada no fue así, fue bastante más urgente. Le hice saber a la azafata que soy un médico y me dijo que había una mujer dando a luz a un bebé, por lo que me apuré para ver qué podía hacer», detalló. Las enfermeras Lani Bamfield y Amanda Beeding casualmente estaban entrenadas para cuidados intensivos de bebés prematuros.

«No sé cómo una paciente puede ser tan suertuda de tener a dos enfermeras de cuidados intensivos neonatales a bordo en el mismo vuelo que tiene un parto de emergencia, pero esa fue la exacta situación en la que nos encontramos», indicó el doctor Glenn. Como el avión no estaba equipado para un parto, tuvieron que incurrir a los recursos disponibles para realizarlo, por lo que cortaron el cordón umbilical del bebé con el cordón de un zapato.

De todas maneras, el equipo conformado por los tres trabajadores de la salud pudo improvisar y tuvieron éxito en mantener al bebé estable por las tres horas que restaron del vuelo hasta que lograron aterrizar en Honolulu, Hawaii. Según relató una de las enfermeras, la intervención fue exitosa, y la madre rompió en lágrimas al aterrizar, mientras les agradecía y les indicaba que, desde ese momento, pasarían a formar parte de su familia.

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