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Alerta por un informe de la UCA sobre el bajo porcentaje de chicos que tuvo clases virtuales: “Es terrible la desigualdad”

Menos del 30% pudieron seguir las clases mediante plataformas virtuales y es una brecha que se acentúa dependiendo la clase social.

A más de un año de pandemia y de intermitencias en cuanto a las clases presenciales, un estudio realizado por el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA reveló el porcentaje de chicos que no tuvieron acceso a las clases virtuales y cómo se acentuó en las clases sociales bajas. “Es terrible la desigualdad”, expresó Ianina Tuñón, investigadora responsable del sondeo.

“Hubo muchas desigualdades a la hora de conectarse para las clases virtuales. Hay muchas diferencias dependiendo del nivel que están cursando”, señaló la investigadora en diálogo con radio Continental. En ese marco, también sostuvo que “no hay dimensión del daño que se les hace a los chicos más vulnerables” porque la gran mayoría no pueden seguir la línea de estudios. “Tienen que volver a la escuela”, completó.

Es un trabajo se realizó en base al segundo trimestre del 2020 y arrojó que la principal forma de comunicación que tuvieron los chicos con sus maestros fue por medio de las redes sociales como WhatsApp y Facebook. Ellos equivalen al 50%. Por el contrario, solo un 29% del total tuvieron acceso a plataformas virtuales, como Zoom o Meet. Además las diferencias se reflejan por el año que cursan.

Es decir, los estudiantes de la escuela secundaria se pudieron conectar a través de plataformas en un 40% mientras que los niños del nivel inicial en un 20%. Asimismo, el estudio revela que las principales desigualdades están en el nivel socioeconómico porque el 70% de los niños de las clases medias profesionales pudieron transitar el año con una comunicación virtual a través de plataformas y apenas un 11% las clases bajas, marginales.

“La desigualdad es terrible”, reiteró la investigadora. “Cuando uno hace entrevistas en profundidad en sectores muy bajos muestran que las mamás estuvieron muy abocadas con los chicos en recoger los cuadernillos y los bolsones de comida. Tuvieron muchos límites de formación y psicológicos, porque no fue fácil hacerlo en un lugar donde hay también otros problemas”, remarcó Tuñón.

Bajó la calidad de la alimentación

A las dificultades para seguir los contenidos educacionales se sumó la baja en la calidad de la alimentación de los chicos. La investigadora señaló la carne vacuna prácticamente desapareció y que solamente hacían milanesas de carne cuando era un cumpleaños. “Hubo mucho consumo de arroz y fideos, guiso pero sin carne”, completó sobre la alimentación de los niños.

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