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El Intransigente
River
Foto: Olivier Laban-Mattei / AFP

RIVER PLATE

Llegó a River como una estrella, pero se fue mal y reconoció: “Mi paso fue negativo, no fue lo que esperaba”

Fue uno de los delanteros top del fútbol argentino.

Corría el año 2002 cuando River estaba en la búsqueda de delanteros importantes para afrontar el torneo local y la Copa Libertadores, y fue así que dentro de un paquete de adquisiciones bastante importantes, se dio la llegada de Juan Esnáider, quien había tenido una carrera brillante el fútbol europeo, pasando por clubes de la talla de Real Madrid, Atlético Madrid y Juventus. Pero en el Millonario nada salió como él esperaba.

En diálogo con Infobae, el exdelantero detalló lo que fue su paso por el conjunto de Núñez, de donde se terminó yendo sin pena ni gloria. “Fue negativo, no logré lo que quería. Yo tenía la posibilidad de jugar el Mundial 2002 con la Selección Argentina. Estaba cedido a préstamo a la Juventus desde el Porto. No tenía buena relación con el entrenador y jugaba muy poco. Entonces, me puse en contacto con el Loco Bielsa que me dijo que si lograba continuidad durante seis meses tenía chances de ir la Copa del Mundo”, comentó en primer punto.

Luego agregó: “Me moví para regresar a la Argentina ya que deseaba estar cerca de la AFA. Quise que me contratara Racing porque soy hincha del club. Estaba todo encaminado porque el entrenador era Mostaza Merlo, quien me había dirigido en la selección juvenil, pero elegí ir a River. Era la mejor opción, ya que jugaba la Copa Libertadores en el 2002 y otros torneos internacionales. Al final, la historia no terminó saliendo como quería”, aseguró.

Finalmente Esnáider terminó revelando que la relación con el entrenador no fue la mejor. “No me fue bien. No me adapté ni tuve buena relación con el entrenador, Ramón Díaz. No congeniamos desde el inicio. O no le gusté. Tal vez, no estaba completamente decidido con mi incorporación al club. Mi paso por el equipo de Núñez fue negativo en lo futbolístico e inclusive en lo humano también, porque la pasé mal. No fue una experiencia agradable en todo sentido”, explicó.

Por último, el exdelantero terminó contando una anécdota negativa que lo amarga hasta hoy. “Resulta que había un colegio pegado al Monumental. Nosotros entrenábamos en el campo de juego del estadio y desde las ventanas del establecimiento educativo se observaba la cancha. En aquel momento, los hubiese cagado a trompadas a los maestros por permitirles a los chicos que me gritaran «burro». No me olvido más”, concluyó.

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