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El Intransigente
Florencia de la V

ESPECTÁCULO

«Me fui llorando como nunca»: la cruda historia de Florencia de la V en un día singular

La actriz develó un episodio doloroso de su vida.

Mientras sigue con algunos proyectos artísticos en el ámbito teatral, Florencia de la V también comparte reflexiones y reclamos serios en las redes sociales. En su último posteo, la exconductora de Telefe se refirió al Día del Padre en particular y a la dura etapa que le tocó transitar cuando su progenitor no aceptaba su identidad de género.

«Hola, papá: esta semana me costó dormir: el domingo es el día del padre, una fecha que, como sabrás, borré durante mucho tiempo, pero que hoy es imposible no tenerla presente. Al principio de mi transición, las fiestas familiares eran difíciles. No es lo mismo ser un gay o una marica ultraajustada que una travesti hecha y derecha. Entonces la cosa es diferente (sic)», escribió la famosa a modo de introducción.

Y profundizó en su relato: «A pesar de que éramos humildes, el qué dirán y la opinión de los vecinos siempre tuvieron para vos mucho peso. En nuestra familia, quizá a causa de su credo católico, la culpa estaba a la orden del día. Las fiestas que reafirmaban las tradiciones tenían peso: recuerdo Navidad, Día de la virgen, Día de la Madre y Día del Padre como las principales».

«Entiendo la importancia que les dabas: cuando la pobreza interpela, estas fechas se valoran mucho porque se come rico y, por lo general, todo es alegría. Llegan amigos y parientes de todos lados, primos y primas que ves solo en esos momentos. Era lo que más disfrutaba: estar con ellxs. El último Día del Padre que celebré con vos —cómo olvidarlo— fue hace muchos años. Yo ya era Florencia, no vivía más en casa, hacía muchos meses que no pasaba. La fecha era la excusa perfecta para volver. Te compré un par de zapatillas con una platita que tenía ahorrada. Esa vez no me maquillé; me puse unos jeans discretos, ya que no quería llamar la atención. El día estaba divino y había un sol que gritaba felicidad (siempre pensé que en los días de sol la gente es más feliz)», contó en otro segmento.

A modo de cierre, Florencia de la V se refirió a un instante de profundo dolor: «Al llegar, el fuego prendido y el olor a carne a la parrilla me ubicaron en ese clima de celebración; la música, infaltable, aportaba lo suyo. Todo aparentaba estar como siempre: las paredes verdes desgastadas con el paso del tiempo, los cuadros de mi infancia y el modular con los adornos que odiaba, en el mismo lugar. Ya no me parecían tan feos, me gustaba volver a sentirme en casa. Cuando te entregué el regalo, noté tu cara de sorpresa, pero no sospeché nada. No sé si fueron los nervios o qué, pero nada me preparó para lo que iba a pasar. Te acercaste a mí mientras la gente pasaba con fuentes y manteles. Recuerdo que no me miraste a la cara, pude oír tu voz quebrada, pidiéndome que me fuera porque te daba vergüenza… ¡Qué van a decir los vecinos! Me fui llorando como nunca en mi vida lo había hecho, como quien pierde a un ser querido. Apretando fuerte mi pecho, como si quisiera juntar los pedazos de mi corazón roto. Ese día del padre yo perdí al mío».

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