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SOCIEDAD

Batalla de Tucumán: 24 de septiembre de 1812

El día de hoy 24 de septiembre se conmemora un nuevo aniversario de la batalla de Tucumán, batalla esta que junto a la de Salta, forjó las fronteras actuales de la patria.

(Por R. Federico Mena-Martínez Castro).- El día de hoy 24 de septiembre se conmemora un nuevo aniversario de la batalla de Tucumán, batalla esta que junto a la de Salta, forjó las fronteras actuales de la patria. Manuel Belgrano al hacerse cargo por decisión del Triunvirato del Ejército del Norte, ante la renuncia de Juan Martín de Pueyrredón debido a problemas de salud, venía con la misión de reorganizar el ejército y levantar la moral decaída luego de las campañas del norte. Lo hizo en la Posta de Yatasto en la provincia de Salta un 26 de febrero de 1812.

Otras de las tareas a realizar, fue la de volver a imponer las normas fundamentales de la disciplina castrense, para lo cual contó con la ayuda de Balcarce, Díaz Vélez, y Dorrego. Debido a que el general realista Pío Tristán avanzaba sobre las provincias del norte, Buenos Aires ordenó el retiro de las tropas hacia el sur, luego de haberse producido ya en agosto el Éxodo Jujeño.

En su retiro hacia Tucumán la retaguardia del ejército de Belgrano se encuentra con la vanguardia de Tristán produciéndose el combate de Las Piedras el 3 de septiembre de 1812. La tropa patriota hace un alto de tres días en la localidad de Los Nogales a poca distancia de San Miguel de Tucumán, para luego dirigirse hacia la ciudad. Estando en esa localidad recibe el invalorable apoyo de importantes personajes de la vida pública provincial que deseaban desembarazarse del monopolio español y le convencen desoír la orden proveniente de Buenos Aires de retirarse hacia Córdoba. Belgrano finalmente decide presentar batalla eligiendo para el encuentro el épico lugar denominado Campo de la Carreras.

Las fuerzas de la patria contaban con apenas 1500 hombres que derrotaron en sangrienta batalla a 3000 del general Tristán y dejaron en el campo 450 muertos, 690 prisioneros, 3 banderas, dos estandartes, cañones, fusiles, monturas y municiones.  

En la contracara de la lucha, las pérdidas del ejército nacional acumularon ochenta muertos y doscientos heridos. Debido a que ese día era el consagrado a la festividad de la Virgen de las Mercedes, Belgrano la designó Generala del Ejército.

El Segundo Triunvirato premió a los combatientes con un distintivo que decía: “La Patria a su defensor en Tucumán”. Las tropas realistas se retiraron hacia Salta, y hasta allí partió Belgrano en su busca, siendo enero de 1813.

Los día previos a la batalla

Ni bien llegado a la ciudad, esta se convirtió en un afiebrado cuartel donde todos colaboraban, tanto mujeres como hombres que se ofrecían en calidad de voluntarios. Los aprestos se hacían a toda marcha, improvisando armamentos y reforzando las esquinas de la plaza con armas de mayor calibre. Se cavaron fosas alrededor de la misma y defensas por todos los rincones posibles. Al frente de este improvisado ejército de milicias estaba el Coronel Mayor Bernabé Aráoz. Quizá estaban imitando los prolegómenos ocurridos durante las invasiones inglesas en Buenos Aires.

Se vivía un total escenario de guerra, donde las mujeres participaban cortando telas para vendas que servirían para curar las heridas de los combatientes; también velozmente se construían camillas y catres donde participaban hasta los niños, mientras que los más jóvenes recibían instrucción militar básica.

Entre quienes contribuían a estas enseñanzas eran soldados veteranos de La Reconquista como el irlandés Thomas Craig que había abrazado la causa patriota, para ulteriormente combatir como sargento de marina a las órdenes de Guillermo Brown.

Dentro de este heterogéneo conglomerado había negros libertos, mestizos, españoles, porteños y gente de todas las provincias aledañas. De Catamarca llegaron refuerzos conducidos por Bernandino Ahumada y Barrios; también de Santiago del Estero y del Alto Perú 50 jinetes al mando de Manuel Asensio Padilla. Se armaban lanzas con cualquier elemento punzante, y las fraguas no daban abasto funcionando permanentemente.

Las plegarias incendiaban el cielo pidiendo a la Virgen de la Merced una resolución favorable al conflicto. La devoción mercedaria estaba arraigada en Tucumán desde la fundación primera de la ciudad en el sitio de Ibatín, y la fiesta se celebraba los 24 de septiembre, día en que se produjo la batalla. Es mucho lo que puede decirse acerca de la intimidad de este combate, pero esto sería fruto de una nota posterior.

Los ruegos de la población fueron escuchados al imponerse la causa patriota ante las pretensiones españolas. La patria tal como la conocemos hoy, se consolidó después de la batalla de Salta, donde Güemes posteriormente defendió sus fronteras, haciéndola impenetrable.

Que todas las vibraciones del cerebro humano y todas las pujanzas del recuerdo, nos sean gratas para un eterno agradecimiento a los hombres y soldados sin nombre que forjaron este destino de gloria, el 24 de septiembre de 1812.

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