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Andy Kusnetzoff
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ESPECTÁCULO

«Estaban ahorcados»: impacto por lo que decidió contar Andy Kusnetzoff en su programa radial

Quedaron todos sorprendidos por la confesión del conductor.

En una nueva edición de Perros de la Calle, Andy Kusnetzoff le propuso a su equipo compartir recuerdos de la infancia, eligiendo cada uno su juguete favorito. Luego de que todos compartieran el suyo, el conductor confesó algo que sorprendió a todos. Relató una historia de cuando era chiquito, viviendo en Brasil, y cuando vino de visita a Buenos Aires un vecino realizó algo espeluznante en su casa.

La consigna que propuso Andy Kusnetzoff para todo el equipo fue: «Tenes que elegir un solo juguete para toda tu infancia. Un juguete solo que hayas tenido en tu infancia y que dure desde 1 a 12 años. ¿Cuál es?». La que comenzó contando fue Evelyn Botto, que recordó un auto de Barby, «espectacular, azul y rosa, que se lo presté a una vecina del barrio, que era más chica que yo. Después, cuando lo quise reclamar, me dijo que ya me lo devolvió. Nunca más apareció ese auto».

Sin dudarlo, Andy le propuso que la llamen, para resolver este tema de la infancia de Evelyn. «Sabes que me quedé con re ganas de decirle, porque yo era más chica y más b…, y ese auto es una reliquia», confesó la locutora y comenzó a buscar el teléfono de esta vecina, para luego hablar con ella. Después pasó a contar Lizy, que dijo que «de la infancia tengo un montón de recuerdos, pero me encantó un reloj de pared de las tortugas ninja».

Encantado con lo que estaban contando sus compañeras, el conductor le preguntó a Harry, que contestó que tiene fetiches con juguetes que no tuvo. Pero Andy se enojó porque la consigna era con juguetes que tuvo. A lo que, finalmente, Harry contestó: «Yo creo que los duravit, heredados, o sea venían de larga tradición». Por último, fue el turno del conductor, que sorprendió a todos con su recuerdo.

«El hombre nuclear», contestó rápidamente Andy, y explicó que era uno que compró usado. «En Brasil había algo que se llamaba “americano vende”, que eran los americanos que vivían ahí, se volvían a su país, y vendían todo. Tengo muchas cosas de americano vende, mi vieja amaba ir, y de ahí tenía el hombre nuclear, que me encantó la verdad». Luego se animó a contar algo que le sucedió una vez que vino de vacaciones a Buenos Aires. Según explicó, les dejaron la casa a unos compañeros, y cuando volvió «estaban ahorcados todos los muñecos».

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