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El Intransigente
Alberto Fernández

SOCIEDAD

¿Quo Vadis dómine Alberto Fernández?: 12 de setiembre de 2021, elecciones de medio término rumbo a noviembre

Desensillar hasta que aclare durmiendo con un solo ojo, pues la traición y las componendas acechan en cada esquina en pos de las elecciones de noviembre,

(Por R. Federico Mena- Martínez Castro).-Gran noche la del 12 de septiembre, cuando se supo el resultado de la elección de medio término, donde Juntos por el Cambio derrotara sin lugar a dudas, no sé si decir a su adversario o enemigo: el kirchnerismo. En los países de tradición democrática sin que haya odio reconcentrado, quien gana gobierna, y quien pierde acompaña la gestión o más bien la controla. No es el caso de Alberto Fernández.

El descontento de la ciudadanía se avizoraba en forma manifiesta, pero nada hacía pensar ni aún en las encuestas más finas, la tremenda derrota infligida a quienes se consideraban todopoderosos y con ambiciones de permanecer en el poder sin alternancias, indefinidamente, para lo cual cada rincón del gobierno poseía un adepto instruido para satisfacer los deseos de su jefa: Cristina Kirchner. La operación se venía desarrollando sin pausa desde sus inicios, de manera que nada hacía prever el humillante corolario.

Resultó sospechosa la tardanza en dar el resultado de la elección, pues los datos recibidos resultaban abrumadores y de repetirse en noviembre, la vicepresidenta perdería la mayoría en el senado que funciona como una escribanía, gracias a lo cual pudieron marchar a paso redoblado con leyes y proyectos que benefician a Cristina y su situación jurídica, ante hechos de flagrante corruptela. De mantenerse este resultado el gobierno perdería su mayoría, quedando más equilibrada la presencia opositora en la Cámara Baja, con un mayor debilitamiento de la figura presidencial. De todas maneras, es lo que menos importa Cristina que puso en cada una de sus actitudes negro sobre blanco, de modo que hasta el menos avisado de los lectores o circunstantes pudieran apreciarlo. Su jefa no trepida en señalarlo, implícita o explícitamente, como en la jerga política se dice, “mariscal de la derrota” o culpable de la misma. Quien tira la piedra queda absuelto, mientras las cachetadas las recibe su delegado.

En su aturdimiento, Alberto prometió escuchar la voz de las urnas que, como toda bomba tiene ondas expansivas y deletéreas. Amigos y opositores le instaban a “ponerse los pantalones largos” que el lenguaje político significa hacerse cargo de lo que hace, dado que su gobierno debe continuar dos largos años todavía. Nadie de quienes se consideran democráticos, quiere su renuncia salvo la jefa entre bambalinas, pues no podría tomar el cargo debido a los altos niveles de rechazo generados por su nefasta gestión.

Alberto Fernández

Un nuevo comienzo significaría librarse de las ataduras con que los pactos preexistentes lo encadenan, como por ejemplo desistir del feroz ataque a los jueces probos, como también entre otras cosas, la de aprobar la repartija de planes con que el estado subsidia a los que no trabajan. Ya hay generaciones de abuelos, hijos y nietos que usufructúan de los mencionados beneficios. Hoy los jóvenes desean trabajo en vez de planes, pues los mismos ya no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Repartir estas dádivas no significa ir por el buen camino, cuando el ciudadano argentino hoy necesita primordialmente educación y trabajo digno.

Un nuevo comienzo significa muchas cosas, como, por ejemplo, aliviar el ataque a los jueces y abandonar paulatinamente este sistema que genera pléyades de ociosos sin futuro.  El relato fantástico sólo cabe en la literatura de ficción, más no en planes de gobierno serios, donde el futuro está en la educación y en la generación de trabajo privado, con el fortalecimiento de la clase media casi destruida, en reflotar las pymes que debido a políticas incendiarias a las que se sumó la mal llevada pandemia quebraron la columna vertebral de la industria nacional.

Al parecer se habla que con este nuevo gabinete habrá más peronismo, acaso también teñido de kirchnerismo, aunque es sabido que “lo primero es lo primero lo primero”, y el oficialismo para dar pelea debe concentrarse reorganizar lo que queda de este devastado gabinete.    

Lo del descalabro no es inocente, pues los exocets fueron dirigidos al gobierno anterior sin tomar en cuenta sus propios errores y sin importar la realidad social del pueblo que sufre. Las urnas dieron un ostentoso mentís a esta conducción que solamente privilegió la cuarentena mal llevada, la destrucción del empleo, el cierre de las escuelas, la clausura de las empresas, los vacunatorios Vip y el inmoral aumento de la pobreza, transformada en indigencia de numerosas familias, que sólo pueden dar a sus hijos un magro plato de comida, cuando no solamente un tazón de mate cocido. Esto hace realidad aquello que los medios llaman hambre de futuro.

Es impensable que en la Argentina que puede alimentar a casi medio millón de personas en el mundo, pase por la ignominia de la indigencia cada vez más numerosa. Estamos a la cola del mundo civilizado y el hambre que circunda a millones de seres en el país se contrapone con los aumentos de las dietas de los diputados, senadores y funcionarios, en esta argentina del mundo del revés, cuando no a los negocios inconfesables que contemplamos a cada paso.

Asistimos a un gobierno y a su inconfesable corruptela que no solamente ha perdido el rumbo, sino también la capacidad de percibir, a pesar de tener al frente los 113.000 muertos que la inoperancia de sus políticas ha demostrado. La gente   no puede perdonar esta catástrofe, más aún cuando ni siquiera pudieron despedir a sus seres queridos. Ya hemos tratado hasta el cansancio en notas anteriores sobre la vergüenza de las campañas electorales, hablando de sexo y conversaciones fútiles, cuando millones de argentinos no pueden llegar a fin de mes ni a veces llevar a sus hijos un escuálido mendrugo, al minimizar la terrible tragedia nacional. Para ser más precisos en Indec contabiliza la friolera de 19 millones de pobres, y la brutalidad de alrededor de seis millones de indigentes.

¿Alguno de los políticos que engordan sus faltriqueras con obscenidad se detuvieron a pensar en la desesperación de los jefes de familia que no pueden alimentar adecuadamente a sus hijos? Bástenos visualizara sólo a la acendrada kirchnerista Victoria Tolosa Paz, que vive en su pequeño rancho de Puerto Madero de alrededor de 850 metros cuadrados.   

La derrota en las urnas pone en riesgo también el control del Congreso.

El ariete de la carta de Cristina

La misma ha entrado en la vorágine de la historia reciente, donde se refiere a la relación de Alberto Fernández haciendo hincapié en que el presidente llevaba a cabo una política de ajuste equivocada, cuando en realidad la totalidad de la gestión estaba errada. El yoísmo es por demás manifiesto, y  pone los puntos sobre las íes a su delegado Alberto Fernández, que había prometido ponerse al mando de su presidencia, pero, como dice, los criollos: “Arrancada de potro y sentada de burro”. El protagonismo de Cristina y la indeclinable jefatura se manifiesta en su real dimensión, movilizando  el cambio de gabinete exigido por la misma, para “cambiar los funcionarios que no funcionan”.

Este cambio donde figuran personajes que ya desfilaron por el fracaso, solamente sirve para dar la sensación de nuevos aires y barajar de nuevo. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Ojea, se expresó respecto a la crisis social y política argentina, manifestando que en el país se privilegiaba el poder sin importar el rumbo del país.  

Los nombres de la vergüenza son entre otros de primera línea: Juan Manzur, gobernador de Tucumán como jefe de gabinete y a resolver por el gobierno su situación de enfrentamiento con su vice, Jaldo.

La cartera de RREE quedó en manos de Santiago Caffiero que luego de las tironeadas de Cristina, al parecer por el momento quedó indemne ocupando la Cancillería, cuyo ex titular Felipe Solá hubo de enterarse por los medios, mientras realizaba un viaje al Salvador como escala para llegar a Mexico a una reunión de cancilleres. Fueron tantos los desaciertos de su gestión que quizá haya sido beneficioso.

Otros nombres de la vergüenza son Wado de Pedro, acendrado cristinista, y el innombrable Aníbal Fernández en la cartera de seguridad, reemplazando a Sabina Frederic. Otro de los innombrables es Juan Cabandié y Martín Soria que permanecen en el cargo.

Luego del almuerzo con los gobernadores en la Rioja, Alberto verá con qué funcionarios cuenta para apoyarlo, pero alguien dijo: “Los gobernadores acompañan solamente hasta la puerta del cementerio, más no entran en él”. Al final luego del intercambio de figuritas entre el presidente y la vice, de todos los renunciantes también salió el ministro de Ciencia y Técnica, reemplazado por Daniel Filmus, actual secretario de Malvinas.

Julián Domínguez reemplazará en Ganadería Agricultura y Pesca a Luis Basterra. Otro saliente fue Nicolás Trotta, ministro muy cercano al presidente Fernández. La jura de los ministros será el lunes, esperando que Dios no tenga que intervenir como demandante, mientras el tembladeral político parece haber alcanzado su primer sosiego.

De todas maneras. la oposición debe dormir con un solo ojo, pues la traición y las componendas acechan en cada esquina en las elecciones de noviembre.  

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