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Cristina Pérez
Cristina Pérez

ESPECTÁCULO

«Solo queda rezar»: impacto en Radio Mitre por lo que quiso dar a conocer Cristina Pérez

Dejó muy en claro lo que piensa.

Fuertísimo. Así fue lo que disparó Cristina Pérez en su programa de Radio Mitre, “Confesiones en la noche”, donde la compañera de Rodolfo Barili en Telefe no se guardó absolutamente nada al momento de hablar delante de los oyentes. “Si Argentina se recostara en el diván, el analista no dudaría en diagnosticarle serios inconvenientes para enfrentar la realidad. Los argentinos habitamos demasiadas supersticiones. Pero lo peor es que le damos esta categoría a temas que deberían abordarse desde la sensatez y el sentido común, como ocurre en muchas cuestiones ligadas ni más ni menos que a la economía. Y si hay algo probado es que, hasta ahora, ese andamiaje de supercherías muchas veces deliberadas sólo nos ha hecho reiterar la bancarrota”, comenzó asegurando.

“Por un lado hay problemáticas que se abordan arraigadamente desde la ideología, que por cierto a veces se parece demasiado a una superstición. Se prefiere forzar la realidad a las ideas aunque sean vetustas y no encontrar ideas que se ajusten a la realidad. Como si imponer esas ideas aunque no tengan resultados virtuosos constituyera un triunfo. O porque el verdadero triunfo es que la farsa permita seguir en el poder. Y en todo esto se nos puede ir la vida y varias generaciones mientras nada, absolutamente nada cambia. Como si discutiéramos en una dimensión paralela y flotante, que no toca el piso donde se acumulan las capas de abandono”, aseveró.

Más directa que nunca, Cristina Pérez lanzó una furiosa crítica que impactó a todo su público. “También nos invaden extrañas categorías místicas. Al simpático pero revelador “Ojala, Dios nos ayude” del jefe de Gabinete Juan Manzur uno podría replicar: “Ayúdate y Dios te ayudará”. Pero eso requeriría políticas claras para un rumbo claro y no “Sarasa”, como sinceró alguna vez fuera de micrófono el ministro de Economía Martin Guzmán, que este año saraseó lindo con el índice de inflación que prometió en el presupuesto”, arremetió.

“Donde decía 29% anual que se lea cincuenta y pico. Díganme si esto no es realismo mágico. Mientras la ciudadanía se pregunta dónde está el presidente o percibe incluso que no está, o se fue sin irse, o se dedica a avisos parroquiales del Gobierno, la máxima autoridad del gabinete nos anoticia que la cosa está en manos de Dios mientras desparraman irresponsabilidad emitiendo plata y dispuestos a quemar las reservas para sumar algún voto. El después, parece que habrá que rezar. Fíjense esto. En cualquier casa de familia, sería claro como el agua que gastar más de la cuenta puede poner en problemas el colegio de los chicos y que con eso no se juega. En nuestro país por momentos parece existir una especie de consenso tácito para negarlo todo y también lo que pone en peligro inmediato el futuro y, de hecho, lo va carcomiendo o hipotecando”, apuntó.

Uno de los pactos cuasi-místicos de muchos es, por ejemplo, que el Estado es una especie de ente divino e intocable cuyo poder es de generación espontánea y todo lo puede. Cuando, en realidad, el Estado se sostiene con la recaudación de los ciudadanos en sus diferentes actividades. Debería honrar la administración de esos aportes, y no tomar decisiones que destruyan el valor de la moneda y por lo tanto del salario. La moneda de alguna manera es un contrato de confianza. Eso que este gobierno se empeña en destruir con cambios de reglas permanentes y canchereadas de incumplidor crónico. No sólo no tiembla el pulso para hacerse los bribones con el Fondo Monetario y actuar un fulbito para la tribuna aunque sepan que no hay otra que arreglar. Uno podría decir que fue involuntario referir el nivel de gravedad dónde ya sólo queda rezar”, apuntó.

Cristina Pérez

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