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El Intransigente
Gerardo Rozín

ESPECTÁCULO

«Desenlace fatal»: impacto en Telefe por lo que comunicaron en el programa de Gerardo Rozín

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Lo compartió delante de todos los televidentes.

Conmocionante. Así fue lo que se vivió en «La Peña de Morfi», el ciclo que llevan adelante Gerardo Rozín y Jésica Cirio a través de la pantalla de Telefe. El protagonista de una emisión cargada de emociones fue nada más y nada menos que Palito Ortega, quien no dudó en contar parte de su historia a través de un relato impactante que dejó a todos con la boca abierta.

«Siento que estoy dando un adiós desde los escenarios con esta gira que estamos programando por todo el país, y lo del Luna Park es el comienzo de ese adiós con un sentimiento profundo de gratitud hacia la gente; como decía Gustavo Cerati, lo único que puedo decir es ‘gracias totales’», comenzó asegurando. Minutos más tarde, se refirió a su admiración hacia Luis Sandrini.

«Yo tenía un cajoncito de lustrar, iba a una confitería, y las primeras monedas que ganaba las llevaba para comparar una entrada para ver sus películas. Una vez voy a la casa y le dijo ‘Don Luis lo quiero dirigir’. Y muy serio me miró y me dijo: ¿Y por qué no pibe? Era una cosa inalcanzable porque era una estrella impresionante», contó Palito Ortega ante la mirada atenta de Gerardo Rozín.

Pero esto no fue todo, ya que inmediatamente decidió ir por más. «Estaba en México y me había hecho muy amigo de Don Mario Moreno Cantinflas. Iba a la casa y un día le digo: ‘Mario yo tengo un sueño, quiero hacer una película con vos y Luis Sandrini’. Se le abrieron los ojos y me dijo: ‘Me gusta la idea’. Después vino el desenlace fatal (la muerte del actor en 1980) y quedó el proyecto ahí», apuntó.

«Sería un desagradecido si le estaría pidiendo más a la vida, que ya me ha dado mucho más de lo que en algún momento soñé. Y yo no era de quedarme corto a la hora de soñar. De chico tuve una visión real de lo que me iba a pasar. Soy un hombre que siempre piensa en positivo, aun en los momentos difíciles. En la medida en que uno piensa positivamente en diferentes momentos de la vida, en sus actos, sus actitudes, su trabajo, sus relaciones, le está transmitiendo eso al cuerpo. Si uno está todo el tiempo con el espíritu del fracaso, de la derrota o se está negando todo el tiempo, condiciona toda su actitud en la vida a ese pensamiento. Y eso no te conduce a nada», aseveró.

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