Rodrigo Mora: “Lo más duro de la lesión fue quedarme solo”

Fuente: Twitter River Plate.

El exdelantero de River Plate recordó el momento más complicado de su carrera como futbolista profesional.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2019/06/09/rodrigo-mora-lo-mas-duro-de-la-lesion-fue-quedarme-solo/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-06-09T08:47:13-03:00">junio 9, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-06-09T08:47:14-03:00">junio 9, 2019</time></a>

Ya pasaron casi seis meses desde que Rodrigo Mora anunció su retiro del fútbol profesional. A raíz de los distintos problemas musculares que sufrió el uruguayo como consecuencia de una lesión en su cadera, el exatacante de River Plate decidió colgar los botines a los 31 años de edad. En diálogo con Enganche, el charrúa recordó sus momentos más complicados.

“Fue muy duro sentirme afuera. Todo el tiempo pensé en positivo. Lo único que me generaba dudas es que nunca tuve el diagnóstico del ciento por ciento de chances de volver a jugar. Y eso me molestaba. Pero fue muy importante la ayuda de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros, del cuerpo técnico, de los hinchas. Sentí mucho afecto después de la operación. Eso hizo que tuviera la fuerza necesaria para volver”, dijo el exdelantero ni bien tomó el micrófono.

Además, la Pulga contó que siempre se cuidó en sus comidas, con el objetivo de volver a las canchas lo antes posible. “Yo estuve tres meses en muletas. Y no fueron solamente tres meses en muletas, porque además estuve sin pisar con la pierna derecha. Fueron tres meses cuidándome al máximo en las comidas, porque yo no podía regresar dando tres meses más de ventaja para ponerme a punto. Yo necesitaba estar a la orden cuando me tocara volver”, declaró.

Después, Rodrigo rememoró su primera pretemporada en el Millonario tras la lesión: “El 28 y el 29 de diciembre de 2017 todavía estaba con molestias de la operación. Pisaba normal, pero me seguía sintiendo incómodo. Y el 3 de enero me tenía que presentar en Ezeiza. Entonces, tenía miedo de cómo me podía sentir. Agarré y me dije: ‘El cambio de año tiene que venir con todo’. Y así fue. Cambió el año y arranqué. Empecé con bicicleta. El 4 de enero hice pasadas. Y el 5 logré el yo-yo test a la par de mis compañeros. Tuve un desempeño tan bueno que Marcelo Gallardo me dijo: ‘Está bien, Rodri. Ya basta. Salí. Ya me da bien’. Y ahí me dije: ‘Me alcanza para la pretemporada. Voy a poder’. Después, en la pretemporada, me querían sacar trabajo todo el tiempo y yo decía que estaba bien, que estaba a la par”.

Sin embargo, lo que más acechó al exatacante durante su recuperación fue la soledad. “Lo más difícil de los tres meses alejado de las canchas fue quedarme solo. Más allá de que traté de ser fuerte todo el tiempo, tuve mis baches de tristeza. Me tenían que alcanzar las cosas. Para bañarme, lo tenía que hacer en un pie o sentado. Y yo vivo solo. No podía llevarme un plato de la cocina a la habitación. Nada. Trataba de estar siempre rodeado. A veces a la noche tenía que llamarlo al doctor Pedro Hansing para contarle: ‘Doctor, no puedo dormir. Pero no es que no puedo dormir de cansancio. Es que la cabeza se me vuela’. No tenía horarios para nada. Eso me costó. Al final, tuve que tomar una pastilla para acomodarme y lo pude pasar”, afirmó.

No obstante, todo cambió a medida que su rehabilitación avanzaba. “Era un conjunto de sensaciones. Primero, tenía que cumplir la recuperación al pie de la letra. Después, tras tres meses, ver si pisaba y no me dolía. Esperar y esperar. Después, cuando largué las muletas y volví al club, todo se normalizó. Arranqué a hacer pileta. Los kinesiólogos de River me ayudaron. Mi médico, Pedro Zanotti, fue muy importante. Él me dijo que si lo arrancábamos juntos, lo íbamos a terminar juntos. Y cumplió”, detalló.

Por último, Mora se refirió a sus primeros diálogos con los médicos luego de sufrir la fatídica lesión en su cadera. “Cuando me dijeron que tal vez no volvía a jugar, fue duro, porque yo me imaginaba que iba a jugar al fútbol toda mi vida. Me pensaba disfrutando para siempre. En mi vida me he dedicado a eso. No me podía ver sin el fútbol. Entonces, me propuse pelearlo hasta lo máximo. Incluso hoy, te digo, yo no bajé las persianas de no jugar nunca más al fútbol. No lo acepto. Voy a esperar lo que sea. Por ejemplo, recién venía a encontrarme con vos de acá a una cuadra, vine caminando y, con el día nublado y de humedad que hay, me jode un poco. Me cuesta caminar. Pero voy a esperar igual”, cerró.