Barovero: “Quizás para el entorno el puesto de arquero es ingrato, para mí no lo es”

Fuente: Twitter Monterrey

El exportero de River Plate, que actualmente representa a Monterrey, contó detalles de su posición en el campo de juego.
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Marcelo Barovero es uno de los arqueros que más se destacó a lo largo de los últimos años. Trapito, como es apodado, alcanzó su máximo nivel en River Plate, donde fue uno de los protagonistas de los títulos que ganó el Millonario entre 2013 y 2016. En una extensa entrevista con el diario La Nación, el intérprete surgido en Atlético Rafaela contó detalles de su posición en el campo de juego.

Sus primeros testimonios tuvieron que ver con sus inicios en la disciplina. “Mi tío y padrino, Omar Zursmitten, fue arquero en las ligas de la zona, pero nunca me inculcó nada ni trató de imponérmelo. Mi primer recuerdo es el de Julio, mi hermano mayor, llevándome a jugar al club; ahí vi al hijo del panadero atajando y por eso elegí ir al arco y nunca jugué de otra cosa”, expresó.

Además, hizo hincapié en que no hace falta estar loco para ser guardameta. “No creo que sea así, al menos yo pienso mucho en la cancha, y no creo que el loco piense tanto. Después, quizás sea un puesto ingrato para el entorno, para mí no. Creo que cualquiera de los once que estamos en la cancha sentimos lo mismo cuando cometemos un error, no caigo en esa angustia de que el arquero es más culpable porque si se equivoca es gol. La responsabilidad es la misma para los once y hay que asumirla, que el entorno señale al arquero a mí no me afecta”, manifestó.

Después, Trapito se refirió a lo mejor y a lo peor de estar abajo de los tres palos. “Lo que más me gusta es que siempre tenés detalles para seguir corrigiendo; cuando uno piensa que ya está, aparecen cosas nuevas, se le agrega más responsabilidad, y eso me gusta, porque te exige, te obliga, te hace mirar. Me encanta entrenar, pasar tiempo con el grupo de arqueros y el entrenador de arqueros, es un trabajo maravilloso. ¿Lo que no me gusta? Que me hagan goles, ja, nada en especial. Por ahí en invierno duele mucho más un pelotazo, o cuando jugás tarde en invierno y te mojás, se te congelan los dedos, nada grave”, resaltó.

Sobre sus fortalezas y debilidades, el ex River Plate fue contundente. “No siento que sepa todo ni que esté en deuda en ciertos aspectos, trato de incorporar lo máximo y ser eficaz en cada momento, porque dentro de la cancha no hay algo específico que te va a salvar. Lo que más me ha costado es el juego con los pies, porque no nacés con eso. Al llegar a México me di cuenta de que hay otra cultura y ya los chicos trabajan con los pies desde los 6 años. Hoy veo a mi hijo Agustín, que ataja, y ya sale jugando bien desde abajo. O ves cualquier picado de fútbol 5 de aficionados y tienen la misma dinámica: el arquero sale jugando”, sostuvo.

Por otro lado, Marcelo dejó en claro que siempre estuvo conforme con su rol en el fútbol. “Nunca renegué de ser arquero. Las broncas por algún gol o mala actuación duran lo que tienen que durar. Con los años, además, uno lo toma con más madurez. En lo mental, siempre pensar en lo que viene: en la próxima jugada, en el próximo partido. Con lo que pasó no se puede hacer nada, tanto para lo bueno como para lo malo. Hay muchos tips que me fueron tirando psicólogos, o mismo la doctora Sandra Rossi en River: tener el control siempre, en todo sentido, de la situación y de la cabeza. Es una búsqueda constante la de tener esa fortaleza mental durante los 90 minutos, porque puede pasar de todo y en cualquier momento. Hay que limpiar la cabeza, y no es sencillo”, afirmó.

Finalmente, Barovero se refirió a las capacidades técnicas que debe tener un portero: “Lo más importante, para mí, es la ubicación, para poder responder al instante. No hay nada como saber caminar el área. Luego, voz de mando en la semana, y tener las herramientas para resolver cualquier situación siendo lo más simple posible. Estamos para destruir lo que genera el rival, no importa si somos especialistas en esto o aquello, no hay que ser diez puntos en algo, pero sí defenderse y estar preparado para resolver todas las cosas”.