Marcelo Barovero recordó el penal que le atajó a Emmanuel Gigliotti

Twitter River Plate.

En diálogo con La Nación, el exarquero de River Plate rememoró un hecho que cambió su vida por completo.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2019/07/11/marcelo-barovero-recordo-el-penal-que-le-atajo-a-emmanuel-gigliotti/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-11T08:52:04-03:00">julio 11, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-11T08:52:05-03:00">julio 11, 2019</time></a>

La Copa Sudamericana de 2014 fue un certamen que marcó por completo el ciclo de Marcelo Gallardo en River Plate. Pero, para conquistar ese trofeo, el Millonario tuvo a Marcelo Barovero como uno de sus principales protagonistas. Es que el exguardameta de La Banda le atajó un penal a Emmanuel Giglioti que se gritó como un gol, ya que después, el elenco de Núñez eliminó a su clásico rival. En diálogo con La Nación, Trapito recordó el hecho.

“Desde el primer momento sentí que la gente de River me tenía confianza y me lo demostró con aplausos en los partidos. Yo fui devolviendo esa confianza con buenas actuaciones. Uno va construyendo de a poco, no creo en eso de que llegás a un club y sos ídolo enseguida. Mi primer año en River me dio un gran respaldo”, empezó diciendo el protagonista.

Luego, el ex Vélez Sarsfield rememoró cuando le tapó ese disparo al delantero de 32 años. “A todos nos marcó ese partido de la Sudamericana con Boca: veníamos de perder contra Racing unos días antes y ahí se nos fue el campeonato, River acumulaba una sequía de diecisiete años en títulos internacionales, podíamos quedar afuera contra el eterno rival. Ese partido podía desestabilizar un poco la estructura, eso es lo que la gente identifica con aquella noche que significó tanto. Y además después salimos campeones, porque si no coronás, no es lo mismo. Aquel con Boca fue un partido bisagra no sólo para mí, sino para todo el plantel y para la gente”, contó.

Sin escatimar en sus testimonios, el oriundo de Porteña sumó: “Era un partido clave, lo sabíamos todos, y yo lo viví muy intensamente durante todo ese día: había que ganarlo y no me podían hacer goles. Me enfoqué en eso: había que ganarlo y no me podían hacer goles. Lo hablé a la tarde con mi hermano. ‘Hoy tiene que ser el día’, le dije. Recordé lo que me había contado Lechuga Roa, cuando era ayudante de Almeyda: cómo se había mentalizado antes de esa noche mágica de penales atajados que tuvo con el Mallorca. Eso también me dio fortaleza”.

No obstante, Marcelo reconoció que, ni bien el árbitro sentenció la pena máxima, empezó a dudar. “Cuando cobraron el penal creo que miré dónde estaba la puerta para irme, ja. Acá no había VAR así que no quedaban dudas de que era penal. Me alejé de la jugada, traté de clarificar la mente, estar lúcido, empecé a tomar aire como nos había enseñado Sandra Rossi. A la mañana habíamos analizado los penales de Gigliotti con Nahuel Hidalgo, el videoanalista, y Tato Montes. Gigliotti tenía muchísimos penales pateados en Colón, San Lorenzo y Boca, y los vi”, afirmó.

Pese a ello, Barovero pudo contener el remate. “Yo no soy penalero, por eso traté de estudiar cada cosa. Me enfoqué en su carrera, ahí estaba la clave. En su velocidad y en cómo se perfilaba, en qué ángulo tenía, si podía abrir el pie o no. Como su carrera era lenta, había más posibilidades de que abriera el pie. Cuando le quedaba un paso para patear y no aceleraba supuse que no patearía fuerte, sino abriendo el pie, entonces ahí decidí tirarme hacia mi izquierda. Es decir: esperé hasta el final. Al llegar la pelota, yo estaba un poco pasado, pero alcancé a poner la palma de mi mano derecha y se fue para el costado”, resaltó.

Por último, el portero de Rayados de Monterrey recordó cuando también tuvo una noche soñada al enfrentar a Boca Juniors. “En el Clausura 2008, en cancha de Argentinos, terminamos 0-0 y me fue muy bien. Estaban Riquelme, Palermo y Palacio del otro lado, todos, uno de esos típicos partidos en que sabés que la pelota no va a entrar. En la recta final de ese campeonato nos tocó contra los grandes y nos fue muy bien: 0-0 con San Lorenzo, le empatamos a Estudiantes y lo sacamos de la pelea, y contra River en el Monumental perdimos sobre la hora con un gol de Buonanotte. Llegué a manotear la pelota pero igual entró. Y River fue campeón dos semanas después”, cerró.