“Tenemos posibilidades en el preolímpico”

Macarena Sans, jugadora del seleccionado femenino de handball, se mostró optimista respecto a las posibilidades de estar presente en los Juegos Olímpicos de Tokio.
<a href="https://elintransigente.com/deportes/2019/08/14/tenemos-posibilidades-en-el-preolimpico/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-14T13:43:10-03:00">agosto 14, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-14T15:02:30-03:00">agosto 14, 2019</time></a>

La selección argentina de handball femenino perdió la final de los Juegos Panamericanos ante Brasil. El elenco nacional no pudo ante uno de los mejores equipos del planeta y se quedó sin clasificar a los Juegos Olímpicos, privilegio solo reservado para los campeones de este certamen que tuvo lugar en Lima. Por eso, ahora tendrá que jugar el Preolímpico.

Dicha competición reunirá a los mejores equipos del mundo que no clasificaron a Tokio y otorgará seis cupos para el torneo más importante de este deporte. “Tuvimos 10 meses antes de estos Juegos. Por eso creo también que tenemos posibilidades en el Preolímpico, porque hay mucho tiempo de trabajo”, manifestó Macarena Sans, una de las referentes de la selección argentina.

“Pero tenemos que jugar con rivales que quedarán entre el segundo al séptimo del próximo Mundial”, agregó la jugadora del elenco nacional. “Imaginate que Argentina nunca pasó de ronda. Es difícil. Es un uno por ciento y me aferro a eso. Vamos a ir con todo”, destacó la jugadora que marcó las expectativas del elenco argentino.

Por otro lado, reveló los  duros momentos que debió atravesar antes del desarrollo de los Juegos Panamericanos. “En el proceso, desde diciembre tuve que pelear el lugar y por suerte quedé. Pero pasaron cosas: a un mes de viajar a Perú falleció mi tío, hermano de mi mamá. Somos muy apegados y me vine a Mendoza pese a estar a pleno con la selección. Alcancé a verlo”, develó.

“Y a pocos días murió el papá de Mica (Casasola), que es como mi hermana y sus padres, mis segundos papás, porque convivo con ellos cuando estoy en Buenos Aires. Fue otro golpe duro”, añadió. “Nos explotó la cabeza, pero en ambas situaciones ellos se hubiesen enojado si dejábamos de jugar. Yo caminaba por la Villa Panamericana y lloraba. Pero la selección fue un refugio”, manifestó.

Por último, realizó una profunda reflexión de los momentos que atravesó durante el último tiempo. “Después, pensando todo esto, me dejó en claro que hay que disfrutar cada momento, porque mañana cualquiera puede irse. Estamos educados en una sociedad donde no nos hablan de la muerte, y está a la vuelta de la esquina”, manifestó.

“La gente vive como si tuviéramos tiempo de vivir 500 años, no disfruta el día a día. Las personas no disfrutan los momentos, ya sea de dar un abrazo a tu mamá o de ganar una medalla”, agregó. “Aprendí a disfrutar plenamente todos los momentos que se presentan, pensando en el presente, sin preocuparnos en el futuro. No somos inmortales, tenemos que vivir y disfrutar de la vida todos los días”, concluyó Sans.