“Ando con gas pimienta…” ¡La dura confesión de una reconocida modelo!

La famosa sufrió un robo y contó detalles de su dura experiencia.
<a href="https://elintransigente.com/espectaculo/2019/08/14/ando-con-gas-pimienta-la-dura-confesion-de-una-reconocida-modelo/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-14T22:00:38-03:00">agosto 14, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-14T22:00:44-03:00">agosto 14, 2019</time></a>

Anamá Ferreira es una de las modelos más reconocidas que vive en nuestro país. Desde hace algún tiempo se mostró más dispuesta a contar detalles de su vida privada e incluso a realizar confesiones que pocos se esperaban. Fue así como en las últimas horas decidió hacer fuertes declaraciones sobre un episodio muy particular que le tocó vivir y que hasta el día de hoy la atormenta.

” Me senté a esperar en una silla. De golpe siento que viene un chico a mucha velocidad y me saca el celular de la mano, casi lastimándome un dedo porque lo tenía agarrado fuerte”, comenzó diciendo la top model. Por lo que se pudo saber, había llevado el auto a lavar y mientras esperaba se sentó afuera del local a revisar su celular cuando de pronto sucedió lo peor.

“Me da miedo salir a la calle, no quiero caminar. No se puede andar más, imaginate si te manotean el bolso con los documentos, me muero. Lo peor es la desprotección, porque no podés hacer nada. Vas a la policía y te van a decir que roban miles por día, lo anulás al teléfono pero seguís sin tenerlo… La impotencia es grande”, contó Anamá, quien desde ese entonces tomó una drástica decisión.

“Suelo tener el gas pimienta en la mano, pero este chico vino de atrás y no lo vi. Salí corriendo pero estaban en dos motos y no pude alcanzarlos”, concluyó. Si bien creo que es un tanto complicado andar con ese elemento desde que sufrió el hecho delictivo intenta estar más atenta y no separarse del objeto. Por otra parte manifestó que le dolió la perdida de su celular.

“Me salió más de 100.000 pesos. Eso también me da mucha lastima”, remarcó. “Yo uso el teléfono por trabajo, no es que estaba jugando a algo. Tengo todo ahí, me quedé en bolas de repente, no podía llamar a nadie. El único teléfono que sé es el de mi hija, pero estaba de viaje. Encima llego a mi casa y mi perro de dos meses, Coco, se había comido el cable del teléfono fijo”, dijo.

“Lo peor es la desprotección, porque no podés hacer nada. Vas a la policía y te van a decir que roban miles por día, lo anulás al teléfono pero seguís sin tenerlo… La impotencia es grande. Ese teléfono lo estoy terminando de pagar, se lo compré a Diego Ramos y mañana le tengo que llevar la plata, era nuevo. Ahora él debe estar pensando que no le voy a pagar”, remarcó tratando de desdramatizar la situación.

Además recordó otros episodios que tuvo que afrontar: “Nadie te ayuda cuando pasa eso. Los chicos que lavaban el auto no hicieron nada, aunque les pedí. Esta es la segunda vez que me pasa algo y nadie colabora. La primera fue en el 2000, cuando tuve un accidente. Un colectivo me subió arriba del monumento a los españoles, yo quedé con sangre ahí, el auto chocado, y la gente pasaba, miraba y se iba. Fue terrible. En esa oportunidad me ayudó un taxista, acá nadie”.