ClubFest: la fiesta del emprendimiento y la creación en el Borges

Emprender es, antes que nada, una forma de vida. Esa es la sensación que se respira en el “ClubFest”, esta extensa fiesta en el que decenas de firmas independientes, pequeños y medianos empresarios, apuestan a sus ideas porque ellas son la manera que tienen de darle sentido a su día a día. De otra forma, no hay manera de explicar la constancia, la perseverancia y el tiempo dedicado acá. En esos valores radica la importancia de estos encuentros, porque son una forma de celebrarlos.

En esta oportunidad, la reunión se produjo en el Centro Cultural Borges. Simbólico espacio en el que cultura e ingenio dialogan para albergar propuestas de diseño, decoración, joyería, indumentaria, kids, lencería, y casi cualquier otra forma de expresión. Esa amplitud de variantes es El Dorado para los visitantes, quienes tienen la posibilidad de descubrir alguna cuestión buscada a través de productos que son cuidados con el trato de los artesanos hacia sus piedras preciosas.

Estos encuentros son lo que una antigua excavación para los arqueólogos, una oportunidad para el hallazgo y la sorpresa. A cada uno de quienes acá están los define el esfuerzo. Pero, entre tanto, destacan dos propuestas hechas a mano y que, a su manera, sostienen parte del acervo cultural local y ese que pertenece a la cultura de masas, íconos globales. “Omi arte” y “Woodaloo”, construyendo universos a su manera.

El primer caso corresponde a valores locales, en algún punto regionales. “Omi arte” es una emprendimiento que ofrece kits de mate tan encantadores que, por supuesto, sirven para beber pero bien podrían colocarse en algún rincón de la sala como objetos de decoración y nadie se sorprendería. Romina Ibañez es quien pide las piezas de madera (calden y algarroba) a Córdoba para luego pintarlas a mano con distintos motivos y técnicas. Tomar mate, más allá de una tradición, también puede ser un acto repleto de onda.

El segundo se apropia de distintos referentes globales para llevarlos a las casas o escritorios de los potenciales compadores. “Woodaloo” es desarrollado por Fernanda Monté y Julián Peleitay Pinto. Ellos, además de compartir una relación sentimental, se complementan a través de las ideas y el armado de las piezas: Fernanda diseña lo que luego Julián reproduce para ensamblar a mano. Desde El Principito hasta Darth Vader, pasando por un unicornio. A su manera, estos casos son reflejo de eso que mueve a estas fiestas: las ganas de hacer cosas que reflejen parte de la forma de ser de sus creadores, compartir parte de su visión de mundo.

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