Bestia: la firma que surgió del aburrimiento

La iniciativa que comenzó con la intención de conectar con proyectos y búsquedas personales hace alrededor de cuatro años, hoy es una firma local con un comunidad que se mueve alrededor de ella porque se reconoce en sus prendas el estilo construido por Melina Karagozian y Catalina Villarraza, diseñadoras e impulsoras de Bestia.

Catalina Villarraza trabajaba en una empresa de tejidos en Martínez, mientras Melina Karagozian trabajaba en una empresa familiar. Sus jornadas particulares terminaban sobre las 4-5 de la tarde, cuando surgía la oportunidad de encontrarse para desarrollar sus conocimientos en de una manera más autoral, se juntaban “para hacer más lo nuestro”, recuerda Karagozian.


Melina Karagozian y Catalina Villarraza , creadoras de Bestia.

Fueron vestidos a pedidos las primeras que realizaron. Pero, detalla Karagozian, “no estábamos encontrando la vuelta, hasta que empezamos a hacer las cosas, a producir en serie” y algo cambió. Las prendas comenzaban a agradar, el padre de Melina se sumó como socio al proyecto y Bestia comenzó a tomar vuelo. “Se acercaron influencers, a la gente le empezaba gustar lo que hacíamos”.

El siguiente paso adelante se produjo de la mano de la jefa de Catalina Villarraza, que comenzó a comprarles prendas para su local. Los episodio son sintomáticos: esfuerzo mediante, se abrieron puertas hasta llegar al BAFWEEK de 2017, cuando presentaron su primera colección. Sobre su identidad y sentido, agrega: “No estábamos mirando tanto a la calle sino a lo que nosotras queríamos usar”.

¿A qué se refiere? A prendas más sencillas, aunque elaboradas con igual o más cuidado que otras. Desarrollando, comenta: “Nosotras somos muy simples, pero al mismo tiempo todo tiene un twist, un detalle, algo lindo desde el minimalismo. Vemos que falta esto y lo empezamos a ofrecer a nuestra manera. Algo simple pero que te sientas diferente al usarlo”.

Sus temáticas parten de lo nacional, al punto de que hay creaciones con nombre de distintos barrios, como si cada prenda conformara una cartografía, la de Bestia. Ese mapa lo transitan dos bloques de clientas, uno que va entre los 20 y 35 años y otro, de 35 a 55 y más allá: “Una más casual, canchera y trending, y la otra es mucho más clásica, elegante, más atemporal”.

El año pasado dejaron de trabajar en otros proyectos para dedicarse de lleno a éste. Ya tienen un local en Palermo y un Showroom en San Isidro, donde se les puede ver a ambas en lados opuesto de una mesa mientras diseñan. En la firma que surgió del aburrimiento, como detalló Melina, “nada termina siendo un cien por cien mío o de ella”, pero sí es completamente Bestia.

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