En 30 días, este país logró que 100.000 personas abandonaran sus hogares

Según el organismo, los desplazados están en condiciones desesperadas.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/05/03/en-30-dias-este-pais-logro-que-100-000-personas-abandonaran-sus-hogares/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-05-03T13:31:01-03:00">mayo 3, 2019</time></a>

Mientras el mundo gira, hay rincones del planeta que cada vez más se asemejan al infierno. La situación de inseguridad en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo, es uno de esos rincones donde más de 100.000 personas debieron abandonar sus casas durante el mes de abril.

Ante la insistencia y la extensión de los ataques que siembran terror entre la población, con secuestros, violaciones y homicidios contra niños, mujeres, ancianos y jóvenes, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) reconoció “estar muy preocupado por la seguridad de los civiles” que nadie puede garantizar.

Según el organismo, los desplazados están en condiciones desesperadas y la inestabilidad de la situación hace imposible socorrerlos. Según las estadísticas, se estima que son 60.000 las personas que huyeron en abril tras los combates en torno a Kamango, cerca de la ciudad de Beni, mientras que en el mismo mes, unas 50.000 personas huyeron en el vecino territorio de Lubero.

“Los ataques cesaron en la ciudad de Beni, pero los grupos armados se desplazaron a las zonas rurales y siguen los choques en áreas meridionales de Kivi Norte y hacia Goma, capital de la provincia”, cita ANSA. Hasta el momento, no hay medidas que garanticen la seguridad de quienes se queden en el país y quienes se vayan.

Siria, el otro infierno

El interminable bombardeo sobre Siria ya no tiene rincones donde no arrojar bombas o gatillar ametralladoras. Los temibles bombardeos aéreos rusos y del gobierno sirio empujan a la fuerza a miles de civiles, sobretodo en el noroeste sirio, donde los ataques no distinguen entre los campos de refugiados, los hospitales, los depósitos de medicina o los sitios donde hay ancianos, mujeres y niños.

Al mismo tiempo, de acuerdo a las fuentes locales, al sur de Idlib hubo al menos 130 incursiones desde el aire, y desde ayer se contabilizaron más de 250 barriles-bomba, una especie de cilindros repletos de explosivos y esquirlas metálicas que tienen un altísimo poder de destrucción. Para tomar dimensión del escenario, la supuesta campaña «antiterrorista» forzó el amontonamiento de más de tres millones de civiles. Esto, para las Naciones Unidas, se trata «claramente» de bombardeos devastadores sin medición alguna desde comienzos de 2018.

Diversas fuentes sanitarias locales aseguraron que varias clínicas, hospitales de campo y dispensarios médicos fueron completamente destruidos por los bombardeos, que localizaron en la mira los campos de refugiados, los alrededores y nunca se encargaron de analizar detenidamente no afectar a las construcciones que no son militares.

A nivel internacional, se espera en Ginebra un encuentro entre el mediador de la ONU para Siria, Geir Pedersen, y una delegación de la oposición siria en el exilio, apoyada por Estados Unidos, la Unión Europea, y otros países filo-occidentales, donde se debatirá cómo intentar abandonar las negociaciones estancadas y que no lograron desbloquear las negociaciones entre representantes de Moscú, Irán, Turquía, el gobierno de Siria, la oposición y las Naciones Unidas.