Desacuerdos por el Brexit precipitan la dimisión de May

Los laboristas insisten en un nuevo referéndum y los conservadores rechazan la unión aduanera con EU
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/05/17/desacuerdos-por-el-brexit-precipita-la-dimision-de-theresa-may/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-05-17T20:18:15-03:00">mayo 17, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-05-18T02:17:03-03:00">mayo 18, 2019</time></a>

Los líderes de los partidos Laborista y Conservador de Reino Unido no lograron acordar un pacto sobre el Brexit. Jeremy Corbyn dio a conocer su disconformidad a la primera ministra de ese país, Theresa May. El opositor argumentó que la debilidad e inestabilidad del Gobierno es cada vez mayor, y por esas razones no se alcanzaba el consenso.

May respondió al laborista. Manifestó que las propuestas de ese partido no son claras. Exigió que defina si quiere o no un nuevo referéndum. Aunque la mandataria dijo que en junio se producirá un acuerdo con el apoyo del Congreso, es poco factible que lo alcance en tan poco tiempo. Ya son más de dos años del sí al Brexit, aún no han podido definir la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Y este fracaso en las negociaciones con Corbyn precipita la anticipada dimisión de la conservadora.

La promesa de pactar con Corbyn hizo que la UE le diera una nueva prórroga a May. Ella aseguró que un consenso nacional, respaldado por los laboristas, se producirían en pocos días. Y juró que el Parlamento sacaría adelante el Acuerdo de Retirada. Hasta ahora, han fracasado los tres intentos. La mayoría de los diputados votan en contra.

¿Cuáles son las discordias? Los euroescépticos conservadores bloquean el planteamiento de los laboristas, cuya organización propone una unión aduanera con la UE. Y no solo May luce débil. Corbyn tiene cortapisas. La mayoría de sus parlamentarios le advirtieron que no aprobarían un acuerdo sin el compromiso de realizar un nuevo referéndum.

A las luchas internas se suman las competencias. Corbyn le escribió a la primera ministra que la lucha de los conservadores por sustituirla en el poder hace que los propósitos se desvirtúen. “En las propuestas de su equipo negociador se han visto contradicciones públicamente. Lo hacen sus propios ministros”, reprochó.

En ese laberinto, May lanzó una afirmación para salir bien parada. En un acto públicos desde Bristol recordó a Corbyn sus debilidades: “hemos sido incapaces de fijar una posición común en el Partido Laborista”. Manifestó que sus oponentes quieren revertir la expresión de la ciudadanía por el Brexit.

Ahora todas las esperanzas están en el Parlamento. Con una serie de alternativas sobre su plan, May quiere consultar para detectar cuál tiene más apoyo. Aunque ya hace dos meses aplicó ese mismo método sin éxito. Hubo una propuesta del diputado conservador Kenneth Clarke que caló más. Estuvo a tres votos de ser aprobada. Proponía una unión aduanera con Bruselas.